Fahrenheit 451

Fahrenheit

País: Gran Bretaña
Año: 1966
Título original: Fahrenheit 451
Guión: Jean-Louis Richard según la novela de Ray
Bradbury
Director: François Truffaut
Actores: Oskar Werner, Julie Christie, Cyril Cusack,
Anton Diffring.

Por más extraordinario que nos resulte, el cine suele toparse con una barrera o traba que entorpece, frustra y, en el peor de los caos, arruina las adaptaciones de obras literarias. Algunos entendidos explican este fenómeno a partir de diferencias irreconciliables entre formatos o “soportes”. Otros aluden a la propia película que nos hacemos mientras leemos determinado libro, y que siempre superará la propuesta de cualquier director, por más talentoso que sea.

Afortunadamente, toda regla tiene su excepción y, de hecho, el Séptimo Arte ha sabido plasmar la esencia de algunas novelas. Éste es el caso de la futurista Fahrenheit 451, escrita en 1953 por el norteamericano Ray Bradbury, y llevada a la pantalla grande en 1966 por el francés François Truffaut.

Más allá de las críticas que se le hicieron (son recordadas las que se quejan de una mala elección del elenco y de una interpretación muy personal del final de la historia), el director de Los cuatrocientos golpes y Jules et Jim propone una versión interesante que, a casi cuarenta años de realizada, mantiene su vigencia. Así, quien haya leído el libro de Bradbury sentirá que la esencia de la trama es respetada y volverá a compenetrarse con el drama de ese bombero del futuro entrenado para quemar libros.

Cuando uno repasa las reseñas de la época, llama la atención el menosprecio por el trabajo del actor principal, Oskar Werner (incluso ciertos críticos lamentan que el rol no haya quedado en manos de Paul Newman, tal como se había pensado en una primera instancia). Sin embargo, la composición de Montag es irreprochable: basta con detenerse en su mirada para percibir la toma de conciencia y la paulatina transformación del personaje.

De Julie Chistie tampoco se habla muy bien. Pero -seamos honestos- ¿por qué pedirle peras al olmo? ¿Qué puede pretenderse de quien quedó eternamente pegada a la insulsa La novicia rebelde? A lo sumo, en este punto sí deberíamos coincidir con aquellas críticas que acusaron a Truffaut y su equipo de haber hecho un mal casting.

En definitiva, probablemente ésa sea la objeción más importante que podamos atribuirle a Fahrenheit 451. Por lo demás, se trata de un título muy recomendable: para recordar a dos grandes como Truffaut y Bradbury, para disfrutar de un casi “clásico” y para comprobar que, a veces, cine y literatura bien pueden ir de la mano.

2 Responses to “Fahrenheit 451”

  1. ricardo Says:

    mala adaptacion para un buen libro, esperemos que salga una adaptacion de esta época.

  2. David C. Says:

    No he leido el libro pero la película es buenasa. Se las recomiendo.

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