¡Bastaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Nuestra crítica sobre Los increíbles dejó constancia de que, al margen del algunos cuestionamientos, la película nos gustó. Alabamos al personaje de Edna, valoramos el doblaje al castellano rioplatense, coincidimos con el elogio generalizado. Pero la verdad es que, a menos de un mes de su estreno, el fanatismo desatado alrededor de esta última producción de Pixar y Disney ya cansa.
Uno prende la TV, y la publicidad de Los increíbles aparece a cada rato. Ni hablemos de cuando hacemos zapping y por un momento nos detenemos en el Disney Channel: indefectiblemente, caemos en el “behind the scenes” del film, que incluye entrevistas tanto a su director como a los actores vernáculos que prestaron sus voces para la versión argentina.
El frenesí televisivo se repite en los sitios web y en los medios gráficos convencionales. Basta con pispear alguno de esos surtidos kioscos de diarios, como los de la avenida Corrientes, para constatar que todas las revistas especializadas en cine (¡y algunas de las otras también!) dedicaron su tapa entera a la propuesta de Brad Bird.
Ni hablar de los locales Blockbuster, cuyos empleados portan la remera roja con el dibujo de Mr. Incredible. ¿Hace falta explicar que los clientes pueden comprarla en el mismo lugar, mientras alquilan o compran una película?
Por otro lado, más allá del bombardeo mediático, la familia de superhéroes se cuela en la cotidianeidad nuestra de cada día… Uno va al supermercado a hacer las compras, y los encuentra en góndolas y envoltorios de lácteos, galletitas, golosinas varias, etc, etc. Recorremos negocios de todo por $1, y descubrimos llaveros, tasas, vasos, cinturones alusivos. Visitamos librerías, y nos topamos con libros para colorear y agendas. Hasta los celulares y una tarjeta de crédito se plegaron a la moda.
En fin… Que estamos cansados de tanto merchandising. Que la película está buena, pero no por eso hay que estar todo el día “dale que va”. No dejemos que Los increíbles se convierta en una pesadilla intolerable e indigesta. Seguro que, en algún momento, aparece Los increíbles. Parte II (o algo así) y, para ese entonces, todavía tendremos que querer verlos.
Diciembre 20th, 2004 at 6:34 pm
Y para agregar, tambien se prendio el famoso fast food de la “M” dorada(que tiene convenios con Disney), tanto con sus juguetes como un menu “especial” dedicado a ellos…
Lamentablemente, el merchandancing trae muchas ganancias (llamese como fuese la pelicula y mas si es de una empresa grande como Disney, Pixar, Fox, WB, etc), y mas si esta destinado para los mas “chicos”, que a la larga los que “sufrimos” somos los mas “grandes” (ya sea por la invasion de la promociones, como monetariamente y los pedidos de los chicos).
Y si, no veo que la segunda parte la esten pensando, aunque es prematuro pensarlo, pero no descartar la idea de que eso ocurra (pero no recuerdo que Pixar saque una segunda parte de una de sus pelicula).
Saludos
Diciembre 20th, 2004 at 7:09 pm
Hermanita Lumiére: Porque ese embole sobrenatural?
jajajaja. Tenés que dejar que el mercado de capitales fluya, let it be. Sucede, y punto. Mirá, la solución que encontré yo desde que me fui a vivir sólo, ya hace 5 años, fue no tener tele. Te juro que todo cambia cuando no tenés tele, te invaden menos, te sentís más con vos, te indignas menos, y tenés mas tiempo para leer. Hacer muy bien. En última instancia, comparto lo que decís, pero para que sirve hacerse mala sangre?
Diciembre 20th, 2004 at 11:10 pm
¡Cierto, Nicolás! Me había olvidado de la “asociación” con la gran “M” (me abstengo de hacer un chiste fácil).
El otro día, visité no me acuerdo qué sitio y, de repente, surgió un pop up con la promoción de una hamburguesa + algo de Los increíbles. ¡Y me costó un Perú cerrar la ventana emergente de la pantalla de mi PC!
¡Por favor! ¡Qué pesadilla!
Diciembre 20th, 2004 at 11:14 pm
Sergio… Gracias por el consejo, y la buena onda.
Es cierto: uno puede evitar la TV. Pero, y me cito en el blog, aunque escapemos del boom mediático, Los increíbles copan nuestra vida cotidiana: el supermercado, los kioscos, el videoclub, etc., etc., etc. Menos mal que el invierno quedó atrás, sino los superhéroes se nos aparecerían hasta en la sopa.
Je… ¿Paranoica, yo?