Dolor, pena, bronca y vergüenza

Luto nacional

Éste es un weblog sobre cine, es cierto. Pero dadas las circunstancias, decidimos abrir un paréntesis y, de alguna manera, expresar nuestra pena, nuestra bronca y nuestra vergüenza por lo ocurrido antenoche en la tristemente célebre República Cromagnon.

Ya teníamos suficiente con la noticia del tsunami asiático como para terminar trágicamente el año 2004. Pero no… Los argentinos no podíamos ser menos y supimos ganar protagonismo en los canales de TV locales y extranjeros. Sólo que, para agenciarnos nuestro propio drama, prescindimos de las fuerzas de la naturaleza y, en cambio, apelamos a algunas de nuestras “cualidades” que tan a menudo ostentamos.

¿Desidia? ¿Corrupción? ¿Avivada? ¿Indiferencia? ¿Qué concepto nos define mejor en casos como éste? ¿Serán todos ellos válidos para elaborar una definición (bastante sórdida, por cierto) de nuestra idiosincrasia?

A la hora de repartir culpas, los dedos apuntan a distintas direcciones. Por un lado, la desidia y la corrupción van, sin duda, para un gobierno inescrupuloso, irresponsable e improvisado. Como en otras oportunidades, hicieron falta centenares de muertos y heridos para que se decida “revisar normativas”, “cambiar procedimientos” y “verificar el cumplimiento de funciones”. Todas, expresiones vacías del escurridizo Aníbal Ibarra en su conferencia de prensa de hoy a la tarde. Todas, promesas vanas que no resuelven (y ni siquiera atemperan) nada de lo ocurrido.

Por otro lado, la avivada -y también la corrupción- quedan del lado de quienes no tienen problema en levantar un boliche que viola normas de seguridad básicas, ni en clausurar salidas de emergencia, ni en sobrepasar el límite de capacidad de personas, ni en inventar una guardería en el baño de un boliche, ni en coimear a algún inspector municipal.

¿Y la indiferencia?… Los medios reivindicaron el accionar de organizaciones no gubernamentales como Cruz Roja o Red Solidaria, y la colaboración de voluntarios. También se describió el gesto de algunos vecinos, o bien porque llevaban agua fresca a quienes esperaban noticias de sus familiares víctimas del incendio, o bien porque ofrecían sus autos para agilizar el traslado de quienes buscaban el paradero de sus seres queridos…

… Sin embargo, nadie habló de la cantidad de petardos y cañitas voladoras encendidos en la noche del 31, como si se hubiera tratado de un fin de año más. Evidentemente, la declaración de duelo nacional fue una mera formalidad oficial ajena al sentimiento de la mayoría de los porteños que festejó como si nada.

¿Acaso no hubiera sido más lógico, más solidario, más humano, recibir al año nuevo en silencio, con discreción? Al menos así lo entendieron los habitantes de Tailandia, que cancelaron los festejos programados para estas Fiestas, por respeto a las víctimas y a los deudos del tsunami.

Por eso, después de la tristeza y de la bronca, quienes hacemos Celuloide sentimos vergüenza… Vergüenza ante una dirigencia inoperante y mentirosa; vergüenza ante empresarios irresponsables, corruptos y hasta criminales; vergüenza ante la existencia de (muchos) conciudadanos indiferentes, egoístas. Vergüenza, en definitiva, ante un país donde la vida no vale nada.

3 Responses to “Dolor, pena, bronca y vergüenza”

  1. Luis Says:

    Yo agregaría: vergüenza por todo aquel que, más hijo de puta que el que habilitó una guardería, ni le importó dejar a su nene o bebé ahi tirado para irse a ver el recital.

    Ni siquiera deberían haber llevado a sus hijos a un recital semejante en un lugar cerrado, atestado de gente donde hay humo, falta el aire, y corre la merca.

    Todos somos culpables. Los hijos de puta del gobierno son culpables por ineptos de mierda. Las mierdas como Chabán son culpables por su ambición y su egoísmo y su falta de respeto por la vida. Las madres que fueron a ese recital son culpables por no tener un mínimo instinto materno. La gente del boliche es culpable por vender/regalar pirotecnia y volver a colocar la media sombra después de los antecedentes que hubo días anteriores. Nosotros somos culpables por seguir yendo a este tipo de boliches donde la falta de seguridad se nota a simple vista. Le seguimos dando de comer a esta gente para que se llene la plata de guita en vez de mantener el lugar como corresponde.

    Somos todos culpables. Vos. Yo. Los que fueron. Los que no fueron. Y lo peor es que lo vamos a seguir haciendo, ésta y mil pelotudeces más.

    No nos quejemos.

  2. Hermana Lumière Says:

    Tengamos cuidado, Luis. Que las culpas no son las mismas para todos. De otro modo, lo que decís suena al discurso de Aníbal Ibarra, que se lo pasó hablando de “responsabilidad colectiva” y no asumió en lo más mínimo su negligencia e incompetencia como autoridad gubernamental.

    Es cierto… El gobierno, los empresarios de los boliches, quienes dejan a sus hijos en una guardería improvisada, vos, yo, todos tenemos parte en este asunto. Pero la dimensión de la responsabilidad no es la misma para todos: no nos pongamos en una misma gran bolsa.

    Por otra parte, eso de “no nos quejemos” suena a resignación total. Estoy de acuerdo con que la queja sola no sirve (puro blablá que no modifica nada y se pierde en el olvido) pero, si el reclamo va acompañado por algún tipo de acción concreta (por ejemplo, dejar de ir a los boliches que violan las normas de seguridad), entonces creo que “algo” puede cambiar y hasta tal vez mejorar.

  3. Luis Says:

    Hermana Lumiere, estoy de acuerdo con vos. En estos días de calentura quizás me apresure y no termine de aclarar un poco mis opiniones. Además lo escribí en el trabajo, de manera que no puedo dedicar el tiempo que quisiera. Voy a intentar hacerlo ahora.

    Concuerdo con lo de no meter a todos en la misma bolsa. En ningún momento echo a todos la misma culpa, ni tengo la intención de clasificar responsabilidades, ni soy quien para echarle la culpa a nadie. Tan sólo quiero expresar mi calentura por TODAS las culpas, algunas serán en mayor grado y otras en menor, y creo que todos tenemos bien en claro que no tienen la misma culpa el pendejo boludo que encendió la cañita, que el dueño del boliche, flor de asesino indirecto, o el político incompetente y que le importa un carajo de todo.

    El tema es que si me dedico más a criticar a una parte que a otra, es simplemente porque me da mucha bronca la muerte de chiquitos. Es algo que no puedo soportar. Y más allá de las cosas que hicieran mal los responsables del boliche, del gobierno, y demás, la primerísima responsabilidad de estos nenes es de sus madres. Me da mucha bronca que las propias madres los hayan llevado a su tumba. Podés encontrar más de esta opinión en mi blog, http://lufosisaguda.blogspot.com/

    Y también concuerdo en que me quedé corto con lo de “no nos quejemos”. Lo que quise decir realmente es, no nos quejemos como hacemos siempre, y hagamos algo concreto. Tocarle el culo a ellos, en vez de que nos lo toquen a nosotros. Porque este no es el único caso en que le damos de comer al chancho y después lo puteamos.

    Saludos
    Luis

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