Los sospechosos de siempre
Miércoles, Enero 26th, 2005 
País: Estados Unidos, Alemania
Año: 1995
Título internacional: The usual suspects
Guión: Christopher McQuarrie
Director: Bryan Singer
Actores: Gabriel Byrne, Kevin Spacey, Stephen Baldwin, Benicio Del Toro, Kevin Pollack, Chazz Palminteri.
Sitio oficial

Típica reunión entre amigos. Se habla de cine. Se citan películas “buenísssssssimas”. En ese momento, siempre hay alquien que menciona Los sospechosos de siempre. Ante la evocación, todos los allí presentes corean un “exceleeeeeente” unánime… Todos, menos yo que, tímidamente, me permito confesar un “no la vi”. Y, por más que después me justifique con un “me la perdí”, “se me pasó”, “nunca me acuerdo de alquilarla”, las miradas desaprobatorias son inevitables y se hacen carne en mi avergonzado espíritu cinéfilo.
Pues bien, señoras y señores… ¡Por fin se hizo justicia! Ahora, puedo desenmascarme, saltar a la luz, entrar a escena, presentarme a cualquier reunión y, en el momento justo, vociferar un “¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiií! ¡Yo también la vi!”…
¡Ja! Me siento realizada.
Dejando la euforia de lado, debo admitir que enganché el film por casualidad. Sucedió el martes 18 a la tarde. Estaba haciendo un zapping distraído cuando, de repente, vi el anuncio de Cinecanal: “a continuación, Los sospechosos de siempre“. No lo pensé ni un segundo: bajé las persianas de la habitación, me apoltroné en el sillón, y me dispuse a mirar el tan aclamado largometraje.
No sé muy bien porqué pero, en general, cuando alguien nos habla tan pero tan bien de algo -una película, un libro, un lugar, una persona- y después tenemos la posibilidad de conocerlo directamente, sentimos cierto desencanto. Es decir… A nosotros también nos gusta, sí, pero no creemos que sea para tanto.

En honor a la verdad, eso mismo me pasó con este postergado encuentro. Sin dudas, Los sospechosos de siempre me pareció una propuesta interesante, con una buena dosis de suspenso, con un final ingenioso y con actuaciones acordes (aprovecho para relativizar la severidad de mi comentario sobre Kevin Spacey en la reseña de La vida de David Gale).
Sin embargo, después de tantas reuniones, después de tantas alabanzas, había imaginado una producción que me deslumbrara, que me diera vuelta la cabeza, que me dejara knock out. Y lamentablemente no fue así.
De todos modos, nobleza obliga: se trata de una buena película, que vale la pena. Por eso, a sus fanáticos y a aquéllos que todavía no la vieron (¿cómo puede ser?), les aviso que Cinecanal vuelve a proyectarla el lunes 31 de enero, a las 18.05 horas.



















