
País: Italia, Alemania, Estados Unidos
Año: 2002
Título internacional: Ripley’s game
Guión: Liliana Cavani, basada en la novela de Patricia Highsmith
Dirección: Liliana Cavani
Actores: John Malkovich, Dougray Scott, Ray Winstone, Uwe Mansshardt, Hanns Zischler, Paolo Paoloni, Maurizio Lucà, Evelina Meghangi, Chiara Caselli, Lena Headey, Sam Blitz

Debo confesar que, por distintas razones, no voy al cine desde el jueves santo. Siempre lamento cuando pasan los días y no puedo instalarme en alguna sala pero, como sostiene el conocido refrán, “no hay mal que por bien no venga”. De hecho, de no haber sido por esta semana de involuntaria abstinencia, no habría sentido la imperiosa necesidad de pasar por el videoclub y no me habría topado con El amigo americano, interesante película de suspenso, ideal para fanáticos de John Malkovich.
Antes de continuar con esta reseña, una segunda confesión: los escritores de best sellers -Paulo Coelho, Jorge Bucay, Stephen King, etc.- no son santos de mi devoción. Por eso, cuando empecé a ver el film aquí comentado y leí en los créditos que el guión se basaba en una novela de Patricia Highsmith, me preparé para asistir a un bodrio digno de nuestra categoría “No la vean“.

Pues bien, señoras y señores, me equivoqué (ya voy por la tercera confesión, ¿no?)… Lejos de aburrirme, El amigo americano me mantuvo en vilo de principio a fin. Y eso no es todo: cada vez que creí adivinar su desarrollo, la trama logró sorprenderme gratamente. Es que, quizás, el gancho de este film no se deba tanto a la intriga ligada a la historia propuesta, sino más bien a la psicología (sobre todo, a las contradicciones) de los personajes involucrados.
Dicho en pocas palabras, la adaptación de Liliana Cavani juega con lo que uno suele esperar de un mafioso poco inteligente, de un estafador exquisito y de un artesano honesto, enfermo de leucemia. Aquí, si bien las apariencias importan, siempre hay algo más, y eso es justamente lo que atrapa y entretiene.

Por otra parte, el largometraje vale por la actuación de John Malkovich que vuelve a encarnar a uno de esos personajes al que suele tenernos acostumbrados: tipo inteligente, más allá del bien y del mal, capaz de un grado más o menos alto de perversión. En este caso, si bien se trata de un hombre inescrupuloso -”no tengo conciencia”, admite en un momento-, no deja de ser digno de admiración y hasta de cierta simpatía.
Definitivamente, El amigo americano es una de esas buenas películas que están escondidas por ahí, en algún anaquel oscuro del videoclub amigo. Es cuestión de tener un poco de suerte y de descubrirla (o de encontrarla, si es que después de leer estas líneas se proponen buscarla). Por lo demás, déjense llevar y disfruten, cómodos, en casita.