Murmullos descuidados

¿Por qué la gente habla tanto en el cine?

No sé si esto compete sólo al público de Belgrano, o si se trata de un fenómeno masivo. Lo que sí sé es que, últimamente cuando voy al cine (me muevo siempre por Belgrano; de ahí mi duda), me cuesta cada vez más rodearme de espectadores que permanezcan callados mientras dura la proyección de la película.

Resulta paradójico que la tecnología nos haya favorecido con recintos acústicos y con el sistema DSS (Dolby Surround Sound) -avances, todos, que apuntan a lograr una mayor compenetración auditiva con los films- justo cuando la gente parece tener problemas para guardar silencio.

Por piedad...

Tiendo a pensar que la costumbre de mirar TV y DVD/videos en casa corroe los fundamentos básicos de cierta educación o tradición cinematográfica. Es que, habituados a comentar en familia o entre amigos lo que muestra la pantalla chica, muchos trasladan la cotidianeidad del hogar al Showcase, al Multiplex, al Atlas General Paz, al Arteplex, al Solar de la Abadía.

Ingenuamente, creen que la oscuridad de las salas y la banda sonora del largometraje exhibido “tapan” o disimulan lo que ellos no pueden dejar de cuchichear. O tal vez la ingenua soy yo, y en realidad a estas personas les importa muy poco que sus comentarios y/o explicaciones perturben a quienes pretendemos ver y escuchar una película en paz.

... un poco de silencio

Por las dudas me adelanto, y a los que me acusen de quisquillosa o cascarrabias, me permito hacerles las siguientes preguntas: ¿por qué debo pagar hasta $10 por una entrada para terminar escuchando a gente que ni siquiera conozco? ¿Por qué debo lidiar con un entorno cuyos murmullos constantes interrumpen, interfieren, desconcentran (y desconciertan)? ¿Por qué estas personas no se quedan mirando la tele o el DVD/video en su casa, donde pueden hablar a sus anchas mientran miran el programa o el film en cuestión?

Decididamente, las cosas están cambiando… Al final de cuentas, tal vez sea yo quien deba recluirse en la intimidad del hogar para recuperar esa experiencia única, privada, íntima que supone el verdadero amor por el cine.

13 Responses to “Murmullos descuidados”

  1. Nicolas Says:

    Te cuento mi experiencia con los cines de Belgrano…
    Hace tiempo, iba al cine todos los miercoles (por ser a mitad de precio) con mis amigos por Belgrano, y siempre habia “bochinche”, y las veces que fuimos un dia “no miercoles” las cosas cambiaban, habia un silencio que se podia disfrutar del cine, el publico era otro.
    Ahora, por los descuentos que consigo, voy al Village (y me queda mas comodo de viaje) y nunca tuvimos problemas (salvo una vez que uno se quedo dormido y empezo a roncar, pero es un caso para reir). En el Village, antes de empezar la pelicula, resaltan que no hay que hablar cuando estan proyectando la pelicula (ademas de apagar los celulares).
    Voto por ir al cine! No quiero que pase como en la pelicula Cinema Paradiso, unas de mis favoritas. :)
    Salute!

  2. Hermana Lumière Says:

    Cierto, Nico: hay que seguir yendo al cine… ¿Será que hay que evitar las salas de Belgrano? :(

  3. Lara Croft Says:

    Por fin la conclusión!
    Sí, definitivamente creo que el problema está en los cines de Belgrano. De lejos, mi peor experiencia como espectadora.
    Sólo añado al comentario de Nicolás que, por estos días, da lo mismo si vas un miércoles, un sábado o cualquier otro día de la semana. Los trailers pasan desapercibidos por la mayoría de los espectadores, como así también los títulos que dan comienzo a la película principal. Es factible que hacia mediados del film se hayan calmado, aunque siempre les parece muy bien recordar la opinión que les dieron todos sus amigos con respecto a una determinada escena de la película, justo cuando ésta se produce.

  4. Ariel Says:

    Ultimamente yo también me estoy poniendo bastante intolerante en el tema de la gente que habla durante las proyecciones. También recuerdo haber ido a ver una película que no me acuerdo cual era, pero sí recuerdo que no era para niños. La película estaba subtitulada y una mujer se la pasó durante toda la película leyendole los subtitulos al hijo pequeño. Definitivamente insoportable.

  5. ale Says:

    10 mangos la entrada!!! Argentina año verde…

  6. Alejandra Says:

    Creo que no es solo en los cines de Belgrano. A mí particularmente lo que me molesta sobre manera es el “come-pochoclerío” …. ¿Cómo puede ser que se permita entrar al cine con pochoclos, que ya sabemos el ruido que va a hacer? e incluso se los promueva porque te los venden en la entrada? Esta cultura pedorra, que propicia la mirada corta - la falta de respeto por el otro - el cine “shampú”, la “cumbia villera”, y siguen las firmas… cultura en la que estamos evidentemente cada vez más inmersos, sea el nivel social que sea, tiene como característica también de este “no-me-importa-si-te-molesta” el ruido y el cuchicheo en el cine…

  7. Hermana Lumière Says:

    Y todavía falta que la gente también coma hamburguesas en el cine, como vi en Canadá. A no desesperar. Ya llegaremos.
    Con lo único que no estoy muy de acuerdo de tu comentario, Alejandra, es con la inclusión de la “cumbia villera” como otro aspecto de la “cultura pedorra”. Para mí, nos guste o no, la cumbia villera es una manifestación de cierto sector social de nuestra cultura autóctona. Que después la industria discográfica y los medios la vendan o difundan de tal o cual manera, es otra historia. Pero al menos se trata de algo genunino. En cambio, lo de comer pochoclos (mejor dicho “pop corn”) y lo de hablar en los cines forma parte de una actitud nueva, antes ajena a nuesta idiosincrasia.

  8. Nicolas Says:

    Lo peor de todo es que los pochoclos y las gaseosas son un negocio del mismo cine, ya que teoricamente solamente podes entrar con comida/bebidas que compraste dentro del cine y no desde afuera. Por lo tanto y lamentablemente, esa modalidad va a seguir vigente. :(
    Con lo que no estoy de acuerdo es con lo de que comer en el cine sea algo nuevo… Creo que es mas viejo que el mismo cine. Nada mas que antes no habia pochoclos pero si caramelos y mani con chocolate. :)
    Y tambien, lamentablemente, siempre va a haber algunos que cuchillean, y siempre lo hubo… Nada mas que parece que ahora es mas fuerte que antes.
    Por lo menos, asi lo veo yo. ;)
    Salute!

  9. Hermana Lumière Says:

    Mmmmmm.. Tenés razón, Nico. Lo de hablar no es tan nuevo. Sí, en cambio, se está volviendo una costumbre mucho más frecuente que antes. :(

  10. Flor Says:

    Las peores experiencias las tuve en las salas Hoyts de Unicenter. Soy partidaria de llamar la atención a los molestos que hacen ruido con la pajita de la gaseosa, charlan durante la película (muchos ni siquiera se toman el cuidado de cuchichear) y revuelven sus pochoclos como si se les fuera la vida en encontrar “El” pochoclo.
    Ah…me olvidaba de los “nachos”…¿A quién se le ocurre comprar estas chatarras para ver películas como “Las horas”?

  11. Hermana Lumière Says:

    Ufff… Yo también soy de las que chistan, y hasta se dan vuelta para hacer algún comentario irónico o directamente pedir silencio. Pero a esta gente no hay con qué darle: ni se inmutan.

  12. Nelly Says:

    Lo de comer en el cine es viejìsimo..Ya cuando yo er chica, pasabamos la tarde en el cine del barrio y comìamos los sandwiches que nos preparaba mamà..

  13. Fer Says:

    Dado que no se puede ir contra el mayor negocio de los cines, que es justamente la venta de alimentos y bebidas, deberían haber creado un espacio (salas) para aquellas personas que van al cine a “ver cine” y no a cenar o ponerse al día con el amigo o primo que no ven desde hace 6 meses.
    Yo era un fanático del cine y derrochaba en entradas el dinero que aveces ni tenía. Pero esto del “Pochoclito” ha motivado que desde hace ya 8 meses no asista a una sala.

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