Archive for Abril, 2005

LAPA: la tragedia según el cine

Lunes, Abril 18th, 2005

Whisky Romeo Zulu

Su estreno estuvo programado para fines del verano pero finalmente fue postergado porque, como la uruguaya Whisky le ganó de mano, se prefirió evitar una posible confusión de títulos… Nos estamos refiriendo a Whisky Romeo Zulu, película escrita, dirigida y protagonizada por el ex piloto de aviones Enrique Piñeyro. El film que revela pormenores del accidente del Boeing 737 de LAPA, ocurrido el 31 de agosto de 1999 en la ciudad de Buenos Aires, formará parte de los estrenos de la semana.

Enrique Piñeyro, ex piloto, ahora cineasta

Este trabajo parte de los sueños de infancia del protagonista sobre ser piloto en la Argentina, para luego contrastarlos con lo ocurrido en la mencionada tragedia aérea, y con sus consecuencias policiales, legales y comerciales. Aunque basado en un hecho real, no se trata de un documental, sino de un largometraje de ficción interpretado por -además del propio Piñeyro- Mercedes Morán, Alejandro Awada, Carlos Portaluppi, Martín Slipak y Sergio Boris entre otros.

La línea LAPA, en la picota

Antes de su lanzamiento comercial en la Argentina, Whisky Romeo Zulu obtuvo premios en el Festival Internacional de Biarritz 2004, y en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana de 2004. Ahora sí, su estreno es inminente: tendrá lugar el próximo jueves 21 de abril.

El pibe

Domingo, Abril 17th, 2005

Esta actualización de domingo es un simple pero sentido homenaje a mi viejo, fanático de Carlitos y del séptimo arte. Ayer se fue, pero queda en mí de distintas maneras. Mi amor por el cine es tan sólo una de ellas.
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El pibe

País: Estados Unidos
Año: 1921
Título internacional: The kid
Guión: Charles Chaplin
Director: Charles Chaplin
Actores: Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller.

La técnica fascina al espectador cuando un aparato de DVD reproduce, con suma nitidez, una película filmada hace casi un siglo. En realidad, resulta todavía más impactante que el tiempo y la distancia no hayan anulado el nexo entre el artista y el público, aunque desde la creación de la obra hayan pasado 84 años. Justamente esto sucede con El pibe, dirigida, escrita y actuada por el legendario Charles Chaplin en 1921, época en que el cine todavía era mudo y las desventuras de un vagabundo podían conmover.

Charly, Charlot o Carlitos

Las imágenes en blanco y negro, la ausencia de sonido, el montaje de planos sucesivos intercalados con cartelitos aclaratorios no son los mejores recursos para seducir a la gente del siglo XXI, acostumbrada a golpes, disparos, vidrios rotos y demás efectos especiales que segundo a segundo atraviesan las pantallas grande y chica. Frases como “una película con una sonrisa y, quizás, con una lágrima”, “una mujer cuyo único pecado fue ser madre” y “caridad: para algunos, un deber; para otros, un placer” suenan más a máximas de las telenovelas de Abel Santa Cruz o Alberto Migré -tildadas de “cursis”- que a los argumentos cinematográficos de Los Fockers o Realmente amor.

De todos modos, el entrañable Carlitos no ha perdido vigencia y, con sus gestos, sus acrobacias y su silencio, sigue sorprendiendo. Esta vez, el dúo que conforma con el pibe -interpretado por Jackie Coogan o “el tío Lucas” de la serie televisiva Los locos Adams- refuerza el toque payasesco de los gags, ese juego de pataditas y empujones que da ritmo al relato y que, sobre todo, divierte. Además, la relación de afecto entre el vagabundo y el chico resulta ideal para el tono emotivo y sensible, para esa lágrima que desde un principio la película pretende provocar.

El pibe, futuro Tío Lucas de La familia Adams

Al juntar de esta manera dos elementos de la cultura popular -el circo y el folletín-, Chaplin se acerca al público masivo, sin distinción de nacionalidad, clase social, género, ni edad. Su destreza como mimo y acróbata y sus innovaciones en la técnica de filmación superan el paso de los años. De hecho, la escena en que Carlitos se trepa a los techos de las casas, para luego abordar de un salto el camión que lleva al chico a un orfelinato, es una muestra de que el talento de este cineasta aparece tanto en la actuación como en la dirección.

En cambio, las sentencias que acompañan el desarrollo de la historia, el tipo de argumento narrado y la presencia sistemática -en casi todas las secuencias- del vagabundo conforman los puntos débiles del trabajo de Chaplin, muchas veces criticado por su grandilocuencia, por lo pretencioso de sus temas y por el afán de querer abarcarlo todo.

Sin embargo, lejos de quedar enredada en estas limitaciones, El pibe todavía saca a relucir lo mejor de sí y lo más sabroso del trabajo chapliniano. Es un hecho: Carlitos y su chico nunca envejecen.

Chaplin, todo un personaje

Domingo, Abril 17th, 2005

Charles Chaplin, sin Carlitos

Carlitos, Charlie, Charlot… Chicos y grandes de todo el mundo conocen a este bombero-vigilante-patinador-músico-presidiario-soldado-vagabundo con bigotitos quisquillosos y zapatos holgados que ha deambulado por la pantalla grande (ahora también por la chica) desde los inicios del cine. Su creador, el británico Charles Spencer Chaplin, fue menos adorado pero, como el personaje, siempre dio que hablar.

Nacido el 16 de abril de 1889 en el suburbio londinense de Brixton, Chaplin siguió la tradición familiar inmersa en el teatro de varieté, y se inició en las tablas a los cinco años de edad. En 1914, una vez radicado en los Estados Unidos, trabajó por primera vez como director de cine con Atrapado en un cabaret. Más tarde, firmó contrato con la empresa Essanay, la primera en permitirle -además de dirigir los films- escribir sus guiones y elegir a los actores.

Entre 1916 y 1917, ya en manos de la compañía Mutual, el personaje de Charlie se perfiló con rasgos definitivos. El éxito convirtió al cineasta en el empresario que, a partir de 1918 tras la fundación de la firma United Artists Corporation, tomó a su cargo la producción de las películas más aclamadas: El pibe, La quimera del oro, El circo, Luces de la ciudad, entre otras.

Chaplin y Einstein: dos potencias se saludan

Chaplin siguió filmando hasta 1966 pero ya sin Carlitos, cuyas andanzas cedieron lugar a la paródica El gran dictador y a la melancólica Candilejas. En 1952, el senador republicano John McCarthy lo encontró culpable de ser judío y comunista, y pidió su expulsión de los Estados Unidos. Desde entonces y por veinte años, el cineasta no volvió a pisar tierra norteamericana.

Carlitos volvió cinco años antes de morir, en 1972, cuando aceptó recibir el Oscar que la Academia de Artes Visuales de Hollywood decidiera otorgarle en homenaje a su trayectoria. En esa oportunidad, el público volvió a ovacionarlo, y el inolvidable bombero-vigilante-patinador-músico-presidiario-soldado-vagabundo con bigotitos quisquillosos y zapatos holgados se agitó, una vez más, en el corazón de todos.

Fusiones de película

Sábado, Abril 16th, 2005

MGM no es más lo que era

Sony sigue demostrando su interés por la industria cinematográfica. De hecho, después de dar a conocer su reproductor multisensorial, la empresa (¿discográfica?, ¿televisiva?, ¿multimediática?) anunció la compra de la célebre Metro Goldwyn Mayer Inc (MGM). Como suele suceder en estos casos, la compra fue compartida por otras compañías -Providence Equity Partners, Texas Pacific Group, Comcast Corporation y DLJ Merchant Banking Partners-, todas igualmente pertenecientes al rubro del entretenimiento.

Romance & cigarettes, dirigida por John Turturro

La transacción convierte a MGM en una de las entidades privadas más importantes del mundo. Su presidente Dan Taylor explicó que, a partir de ahora, la empresa se dedicará a trabajar sobre innovaciones tecnológicas. El objetivo de esta estrategia
apunta a construir la biblioteca de películas y de programas de TV más grande del planeta.

La pantera rosa, precuela protagonizada por Steve Martin

Por su parte, Sony Pictures Entertainment se encargará de promocionar y distribuir parte de la producción de MGM: 4000 films y 10400 series de televisión. Estas cifras se suman a los 3500 largometrajes y 35000 shows televisivos que la corporación compradora ya administraba por su cuenta.

Por lo pronto, MGM lanzará en breve seis películas: la remake The Amityville horror, la prometedora Romance & cigarettes de John Turturro, la precuela La pantera rosa con Steve Martin como el Inspector Clouseau, y las muy poco difundidas Into the blue, The woods y Art school confidential.

Las trillizas de Belleville

Viernes, Abril 15th, 2005

Las trillizas de Belleville

País: Francia, Bélgica, Canadá, Reino Unido
Año: 2003
Título internacional: The triplets of Belleville
Guión y dirección: Sylvain Chomet
Actores: Béatrice Bonifassi, Lina Boudreault, Michelle Caucheteux, Jean-Claude Donda, Mari-Lou Gauthier, Charles Linton, Michel Robin, Monica Viegas.
Sitio oficial

Acá están. Éstas son... las célebres trillizas

A algunos les causó rechazo, y a otros les encantó. Es que Las trillizas de Belleville, estrenada en 2004 en las salas porteñas y editada hace poco en DVD/video, provoca de todo menos indiferencia. En su balance cinematográfico de fin de año, Celuloide le asignó el oro de la categoría “Animación”. Hoy, le dedica esta tardía pero merecida reseña.

Sylvain Chomet, historietista francés radicado en Canadá

Ante todo, dos datos que merecen ser destacados. El primero: ésta es la opera prima del francés Sylvain Chomet (me pregunto qué hará en el futuro, una vez forjada cierta trayectoria). El segundo: para llevar sus inigualables dibujos a la pantalla grande, el historietista e ilustrador de 41 años eligió prescindir del diseño por computadora. En suma, su acercamiento al cine es “virgen”, tanto desde su experiencia profesional como desde lo artesanal de su trabajo.

Tal vez en esta “virginidad” se basa la originalidad estética y argumentativa de Las trillizas de Belleville. Alguien podrá alegar que los trazos y los colores de Chomet imitan a los de las viejas tiras animadas como Betty Boop, y que el personaje principal Champion -un voluntarioso e incansable ciclista- tiene algo del cómico francés Jacques Tati cuando era joven.

Madame Souza, entrañable Bruno, todo un personaje

Es muy cierto, pero de algún modo esta coproducción se las ingenia para evitar la copia burda. Por eso, en todo caso, prefiero decir que el largometraje “recrea” cierto arte y determinado humor.

¿Acaso el protagonista Champion no tiene un aire a Jacques Tati?

Sin dudas, el humor de Las trillizas de Belleville es difícil de clasificar. Por momentos, es simple e ingenuo (como la repetición del ladrido del perro Bruno ante el paso del tren, o la desviación permanente del ojito de Madame Souza, la abuela del mencionado ciclista) y, por otros, resulta mordaz y hasta escatológico (impresiona cuando, por ejemplo, las trillizas fagocitan a los pobres sapos). Dada esta ambivalencia, muchos sostienen que estos dibujos no son aptos para niños, sentencia que no comparto (¿los chicos están acostumbrados a ver tantas cosas de mal gusto, y justo hay que privarlos de un film a veces crudo pero tan inteligente como creativo?).

El Tour de France, una obsesión

Además de la estética y del guión, otro hallazgo de esta película es la banda sonora. Para empezar, el tema central -Belleville rendez-vous- es extraordinario. Por otra parte, como el film es prácticamente mudo, uno aprecia aún más los efectos de audio -voces, golpes de pies y manos, ruidos varios- y la combinación de ritmos de jazz con un poco de música clásica y una melodía cantada en portugués.

Las trillizas de Belleville es uno de esos títulos que -gusten o no- resultan difícilmente olvidables. Por lo pronto, mal o bien, sacude al espectador, y de paso lo obliga a conocer -y en el mejor de los casos a apreciar- algo muy diferente de las imponentes animaciones hollywoodenses. De lejos, se trata de una opción súmamente recomendable para alquilar este u otro fin de semana.