Clean

País: Canadá, Francia, Reino Unido
Año: 2004
Título internacional: Clean
Guión: Olivier Assayas y Malachy Martin
Dirección: Olivier Assayas
Actores: Maggie Cheung, Mary Moulds, Nick Nolte, Béatrice Dalle, Jeanne Balibar, Don McKellar, Martha Henry, James Johnston, James Dennis, Rémi Martin, Laetitia Spigarelli, David Salsedo, David Roback, Jodi Crawford.
Sitio oficial

Sexo, drogas y rock & roll… Cuánto se habrá escrito, compuesto, filmado en nombre de ese trío aparentemente inseparable que sigue ocupando un lugar
preponderante en los medios de comunicación y en el imaginario colectivo. Tema recurrente, no cabe duda, y aún así Clean se atreve a abordarlo a su manera: sin prejuicios, sin lugares comunes, sin amarillismo, y con un estilo y sensibilidad propios.
En la película del francés Olivier Assayas, la protagonista Emily Wang -la muy
convincente Maggie Cheung- comparte el mismo estigma que alguna vez marcó a Yoko Ono, a Courtney Love y a Nancy Spungen. En todos estos casos, el “ser mujer de” conlleva un sinnúmero de connotaciones negativas: encarnación de la envidia, mala influencia, fuente de toda pérdida, agente de destrucción.

Si damos rienda suelta a nuestra imaginación, estas historias -las reales y la del film- se presentan en tanto reedición actualizada de la tragedia de Adán y Eva. Donde antes decía “paraíso”, ahora dice “meca del rock”. Donde estaba la manzana, ahora está la droga. Donde había caída y despojo, ahora reina la muerte.

Al margen de estas licencias poéticas, lo esencial de estos relatos permanece intacto. Dicho de otro modo, estas mujeres aparecen como desnaturalizadas, como traidoras, como chivos expiatorios dignos de repudio, de castigo, de reclusión y de exclusión. Con semejante contexto, el camino a la redención es inseguro, difícil, duro, y ni siquiera hay garantía de que se pueda llegar a buen puerto.
Justamente el desafío de Emily es el de “encaminar” su vida (nunca más apropiada la metáfora). La lucha es cruel y es mucha, y Assayas la describe de un modo llano, directo, con imágenes elocuentes, contundentes y con parlamentos sobrios que dicen lo estrictamente necesario. Por otra parte, el trabajo de Cheung, de Nick Nolte y de los demás actores es igualmente profundo, certero y -lo más importante- se encuentra despojado de histrionismos baratos.

Este largometraje tiene el tino de evitar cualquier postura crítica o condentatoria respecto de la protagonista y de su relación con las drogas. Cuando mucho, el director se permite deslizar alguna consideración personal entre las explicaciones que Emily le da a su hijo en el zoológico. Nada más.
Pensándolo bien, Clean supera la categoría de “sórdido relato sobre el
mundo del sexo, las drogas y el rock & roll”. Aquí la industria discográfica, el
consumo de heroína, la promiscuidad conforman apenas un escenario propicio desde donde describir las idas y vueltas, las caídas y superaciones, las debilidades y fortalezas de una mujer empecinada en liberarse de sus estigmas.
Mayo 30th, 2005 at 12:23 pm
Cuando el cine se pone del lado del espectador y susurra al oido, de la manera mas humana, simple y clara que esto es lo que pasa.
Celebro el cine que permite que Emily no actue, sino que como un invitado mas desde la pantalla muestra lo que vive. Y ya nadie es capaz de juzgar, calificar, solamente cabe comprender y compartir.
Lo mejor: el dialogo entre Emily y su hijo en el zoo.
El mejor: Nick Nolte.
Mayo 30th, 2005 at 12:36 pm
Comparto totalmente, Lilly: en Clean sólo cabe comprender y compartir. Por otra parte, coincido en que el diálogo entre madre e hijo en el zoológico es uno de los mejores momentos de la película.
La verdad… Después de nuestras diferencias en torno a Los coristas, es bueno saber que nuestras opiniones también pueden concordar.
Agosto 5th, 2008 at 10:52 am
Hola, la acabo de ver y me ha gustado, lo cierto que como apuntas, a pesar de lo trillado del argumento, Assayas busca la manera de darle una nueva lectura. Las acertadas interpretaciones, en especial de Maggie y un Nolte soberbio, primoroso en su contención, su fotografía apegada, y su velo de tristeza y melancolía no son óbice para dar una oportunidad a la esperanza a “la reconstrucción espiritual”, aunque ese implique dejar las drogas, y aceptar trabajos de mierda si eso supone recuperar un hijo. Historia de superación y lucha, franca y sincera, llega donde otras producciones ni si quieran pueden soñar; al corazón…