Archive for Mayo, 2005

Estufa, se necesita

Jueves, Mayo 26th, 2005

La noche del 20 de mayo, el frío congeló a los espectadores del Arteplex

Nobleza obliga… Después de los anuncios sobre su remodelación e inauguración, ya era hora de “estrenar” el complejo Arteplex y de constatar los resultados. La película elegida fue la franco-canadiense Clean. La sala, la 1, la de abajo, la más grande. La cita, el sábado 20 de mayo a la noche. ¿Se acuerdan? Fue uno de los días más fríos del otoño, y créanme que las temperaturas bajas se hicieron sentir.

Todo había empezado bien… El lobby está más limpio e iluminado que antes (efectivamente, los cambios de color en la pared le dieron luminosidad al recinto). Al pie de las escaleras, figura un cartel que promete la pronta instalación de un ascensor para acceder a las salas de arriba. Un último detalle
simpático: cuando los espectadores le entregan la entrada, el acomodador les
ofrece caramelos de menta.

Hasta aquí, la impresión fue buena. Lamentablemente, decayó una vez traspasado el umbral de la sala. Al parecer, lo único que cambió es el tapiz de las butacas, y la pintura de los muros y del techo. Lo demás sigue más o menos igual: la pantalla, los parlantes, la inclinación del piso. Incluso algunos asientos están desencajados o trabados (imposible sentarse) como en las últimas épocas del Savoy.

Asumamos que los trabajos de remoción no pudieron abarcarlo todo. Imaginemos que la real modernización está prevista para más adelante, cuando se recupere algo del capital invertido. Lo que es difícil de entender es que, a un paso del invierno, el complejo no cuente con un sistema de calefacción confiable.

Haciéndola corta… No fue nada grato ver Clean, tiritando de frío, con la bufanda y el sobretodo puestos. Menos mal que se trata de una muy buena película; en caso contrario creo que todos los espectadores habríamos abandonado la sala en plena proyección.

Clean

Miércoles, Mayo 25th, 2005

Clean

País: Canadá, Francia, Reino Unido
Año: 2004
Título internacional: Clean
Guión: Olivier Assayas y Malachy Martin
Dirección: Olivier Assayas
Actores: Maggie Cheung, Mary Moulds, Nick Nolte, Béatrice Dalle, Jeanne Balibar, Don McKellar, Martha Henry, James Johnston, James Dennis, Rémi Martin, Laetitia Spigarelli, David Salsedo, David Roback, Jodi Crawford.
Sitio oficial

Toda similitud entre ficción y realidad es pura coincidencia

Sexo, drogas y rock & roll… Cuánto se habrá escrito, compuesto, filmado en nombre de ese trío aparentemente inseparable que sigue ocupando un lugar
preponderante en los medios de comunicación y en el imaginario colectivo. Tema recurrente, no cabe duda, y aún así Clean se atreve a abordarlo a su manera: sin prejuicios, sin lugares comunes, sin amarillismo, y con un estilo y sensibilidad propios.

En la película del francés Olivier Assayas, la protagonista Emily Wang -la muy
convincente Maggie Cheung- comparte el mismo estigma que alguna vez marcó a Yoko Ono, a Courtney Love y a Nancy Spungen. En todos estos casos, el “ser mujer de” conlleva un sinnúmero de connotaciones negativas: encarnación de la envidia, mala influencia, fuente de toda pérdida, agente de destrucción.

La vida dividida en un antes... ... y un después

Si damos rienda suelta a nuestra imaginación, estas historias -las reales y la del film- se presentan en tanto reedición actualizada de la tragedia de Adán y Eva. Donde antes decía “paraíso”, ahora dice “meca del rock”. Donde estaba la manzana, ahora está la droga. Donde había caída y despojo, ahora reina la muerte.

Nick Nolte, encarnando a un personaje clave para la trama

Al margen de estas licencias poéticas, lo esencial de estos relatos permanece intacto. Dicho de otro modo, estas mujeres aparecen como desnaturalizadas, como traidoras, como chivos expiatorios dignos de repudio, de castigo, de reclusión y de exclusión. Con semejante contexto, el camino a la redención es inseguro, difícil, duro, y ni siquiera hay garantía de que se pueda llegar a buen puerto.

Justamente el desafío de Emily es el de “encaminar” su vida (nunca más apropiada la metáfora). La lucha es cruel y es mucha, y Assayas la describe de un modo llano, directo, con imágenes elocuentes, contundentes y con parlamentos sobrios que dicen lo estrictamente necesario. Por otra parte, el trabajo de Cheung, de Nick Nolte y de los demás actores es igualmente profundo, certero y -lo más importante- se encuentra despojado de histrionismos baratos.

Olivier Assayas filma de un modo llano, directo, contundente

Este largometraje tiene el tino de evitar cualquier postura crítica o condentatoria respecto de la protagonista y de su relación con las drogas. Cuando mucho, el director se permite deslizar alguna consideración personal entre las explicaciones que Emily le da a su hijo en el zoológico. Nada más.

Pensándolo bien, Clean supera la categoría de “sórdido relato sobre el
mundo del sexo, las drogas y el rock & roll”. Aquí la industria discográfica, el
consumo de heroína, la promiscuidad conforman apenas un escenario propicio desde donde describir las idas y vueltas, las caídas y superaciones, las debilidades y fortalezas de una mujer empecinada en liberarse de sus estigmas.

Estrenos de la semana

Martes, Mayo 24th, 2005

Después del furor de La guerra de las galaxias. Episodio III: la venganza de los Sith, la cartelera porteña estrena cuatro films en este jueves post-feriado. Entre ellos, uno de los últimos trabajos de Woody Allen encabeza la lista.

* Melinda y Melinda. Título ya presentado en el reciente Festival de Cannes, y esperado por los seguidores del famoso director neoyorquino, esta vez decidido a jugar con la comedia y el drama en forma simultánea.

* Cama adentro. Película argentina con Norma Aleandro, Marcos Mundstock y Elsa Berenguer entre otros, que obtuvo el premio especial del jurado del Festival Sundance 2004. Cuenta la relación entre una señora de clase media alta y su empleada doméstica en plena crisis económica.

* Muy parecido al amor. Lo vimos en El efecto mariposa. Ashton Kutcher vuelve al cine para hacer esta comedia romántica sobre la línea difusa que a veces existe entre el amor y la amistad.

* La casa de cera. Éste es el film que, a esta altura por tradición, cumple con la “cuota” de terror dentro del paquete de estrenos de la semana. En esta oportunidad, se trata de una producción norteamericana ambientada en un teneborso museo (de cera).

La venganza de los Sith: a favor

Lunes, Mayo 23rd, 2005

Episodio III: La venganza de los Sith

País: Estados Unidos
Año: 2005
Título internacional: Star Wars. Episode III: revenge of the Sith
Guión y dirección: George Lucas
Actores: Hayden Christensen, Natalie Portman, Ewan McGregor, Ian McDiarmid, Samuel L. Jackson, Jimmy Smits, Frank Oz, Anthony Daniels, Christopher Lee, Keisha Castle-Hughes, Silas Carson, Jay Laga’aia, Bruce Spence, Wayne Pygram, Temuera Morrison
Sitio oficial

Episodio III: La venganza de los Sith no responde ninguna pregunta, no hay preguntas que responder. Se saben los hechos: que Anakin Skywalker es “tomado” por el lado oscuro de la fuerza, influenciado por el canciller Palpatine; que Padme dará a luz a los gemelos de la pareja, Leia y Luke; que los Sith toman el control de la galaxia, y que los Jedis sobrevivientes deben buscar el exilio. También sabemos ciertos hechos que no tienen que ver con la historia en sí: que Lucas tiene una “habilidad” de código morse para escribir los diálogos, muy duros y directos, ¿para qué más si después de todo el fuerte de la película no está en eso, no?, y que definitivamente las escenas románticas no son lo suyo. Dicho esto sería injusto pedirles maravillas a los protagonistas.

Anakin vuelve a tener pesadillas, esta vez con Padme Palpatine no demora en usar los miedos de Anakin a su favor

De todas formas, me parece la mejor historia de las últimas tres, aún con falencias, Natalie Portman, Ewan McGregor y Hayden Christensen logran mejores actuaciones que en los films anteriores. Comentario aparte merece Ian McDiarmid que como canciller es malo, es muy malo y le gusta serlo.

Ewan McGregor mucho más parecido a Alec Guinness que en episodios anteriores

Soy una seguidora, es cierto. Que durante casi toda mi vida esta historia estuvo dando vueltas esperando un cierre, también. Pero lo más cierto de todo es que esperaba más.

No sé si por haber escuchado críticas positivas de sectores que por lo general no son complacientes con este tipo de cine y especialmente con George Lucas, o por haberme influenciado por su estreno en el Festival de Cannes o por qué extraña razón estaba preparada para que La venganza de los Sith me dejara boquiabierta, sobrepasada y eso no sucedió. Esto no quiere decir que la película no me gustó, sino que quedé con una sensación de lo que pudo ser y no fue.

Por supuesto también lucha Yoda

No fui a buscar grandes actuaciones (de hecho podría haber sido protagonizada por Los pitufos), ni un gran guión. Fui a ver el cierre de esta impresionante historia que me atrapó siendo muy chica y que me fascinó todo este tiempo. Tengo la satisfacción de haber encajado todas las piezas en el enorme rompecabezas que durante 30 años Lucas creó.

Me parece asombroso que millones de personas hayan corrido al cine a ver una historia de la que todos conocen el final, y eso sea lo de menos. Veta que últimamente han explorado otros films como Dragón rojo o próximamente Batman begins, y eso es gracias a los climas, marketing, publicidad (completar con lo que les parezca mejor) que gestó George Lucas desde 1977.

Anakin en su camino al lado oscuro

No quiero caer en lugares comunes, ni hacer de La venganza de los sith algo intelectual. No hay que buscar significados ocultos ni acusar a Lucas de haber idiotizado a generaciones. Hay que verla por lo que es… Para los fanáticos, el tan ansiado cierre a la historia con más seguidores de las últimas décadas, y para los no fanáticos, un poco más de dos horas de puro entretenimiento.

La venganza de los Sith: en contra

Lunes, Mayo 23rd, 2005

El Episodio III, ¿exclusivo para fanáticos?

Advertencia: este post no es apto para fanáticos de Star wars. Si bien no quiero herir susceptibilidades ni provocar la ira de los incondicionales de Obi-Wan, Yoda, Darth Vader y demás criaturas del universo galáctico-futurista, tampoco puedo redactar nada demasiado favorable sobre la última entrega de esta serie tan elogiada como vilipendiada. Una vez más, me siento ajena a un furor que no entiendo ni -mucho menos- comparto. Una vez más, George Lucas me resulta cualquier cosa (el inventor de los FX, el fundador de una marca, un gurú del marketing, lo que quieran) menos alguien con talento para el cine.

George Lucas, un capo del merchandising

La historia de La guerra de las galaxias. Episodio III: la venganza de los Sith es una historia clásica, del bien contra el mal, cuyos personajes giran en torno a valores absolutos y a una realidad infranqueable. Hasta aquí, todo perfecto. De hecho, los cuentos fantásticos tradicionales se caracterizan por basarse en estructuras fijas, con arquetipos contrapuestos que se disputan una misma finalidad -la República, en este caso- para hacerla suya, a su manera.

El bien contra el mal, en el ámbito intergaláctico

Muchos alabaron que este capítulo fuera más “trágico”, y con un final propenso al triunfo de las “fuerzas oscuras”. Es una pena, sin embargo, que lo “trágico” surja sobre todo de la acumulación de un sinfín de batallas interespaciales y de duelos con espadas de rayos láser. Ni hablar de esas “fuerzas oscuras” enfrascadas en los ojos rojos de Anakin y Palpatine, y reducidas a la mínima expresión de una galaxia sumergida en lava.

Me explico mejor… Entiendo la euforia de los fanáticos provocada por el show de efectos especiales que alimentan las escenas de mayor acción, o por ver pelear al mismísimo Yoda (seguramente el enfrentamiento con el tiránico canciller quedará en los anales de la saga). También comprendo la angustia generada por las premoniciones acerca de la muerte de Amidala, y la inminente separación de la pareja protagónica.

Natalie Portman hizo lo que pudo...

Pero pienso que a lo mejor la película habría aumentado su dramatismo si, por ejemplo, Lucas hubiera sacado más provecho del espíritu dual, de las debilidades, de las tentaciones de quien terminará convirtiéndose en Darth Vader. Por otra parte, me pregunto en qué radica la supuesta “transgresión” de presentar un film donde vence el mal, cuando todo el mundo sabe que en realidad ésta es sólo una parte -el comienzo- de un relato que termina bien, con la victoria de los buenos.

En oposición a la opinión generalizada, creo que don George innova poco y nada en su última entrega. Ni siquiera estoy muy convencida de que haya mejorado los FX; al contrario creo que en general son bastante burdos, producto de una superposición de técnicas vía computadora y del más rudimentario de los collages de miniaturas (la excepción a la regla es -insisto- el duelo entre Yoda y Palpatine). Por su parte, la banda de sonido hace de su lei motiv una especie de marcha fúnebre irritante, agobiante, previsible cada vez que acecha el peligro.

Anakin y la mirada torva de Hayden Christensen Darth Vader y la inconfundible voz de James Earl Jones

De las actuaciones, tampoco puede decirse mucho a favor. Hayden Christensen no logra más que fruncir el ceño y poner la mirada torva, y los más experimentados y dúctiles Ewan McGregor, Samuel L. Jackson y Natalie Portman hacen lo que pueden: muy poco. Los que mejor se desempeñan son el escocés Ian McDiarmid en la piel de un Palpatine manipulador, ambicioso, malvado y, por supuesto, James Earl Jones con su voz al servicio del temible Darth Vader.

Los enfrentamientos en el averno, con sabor a nada

Posiblemente, Episodio III: la venganza de los Sith sea un film exclusivo para fanáticos, para aquéllos que ansían reencontrarse con los protagonistas de ese universo tan lejano, para quienes esperan lo esperable de la inventiva lucasiana, para los coleccionistas de megaproducciones multimillonarias. En cambio, para los demás, para quienes quedamos fuera del vértigo galáctico, para quienes ignoramos la importancia de ese ícono de casco negro que respira como entubado, toda esa gran parafernalia futurista desemboca en el vacío más absoluto… O sea, pura y sencillamente en la nada.