Melinda y Melinda

Melinda y Melinda

País: Estados Unidos
Año: 2004
Título internacional: Melinda and Melinda
Guión y dirección: Woody Allen
Actores: Will Ferrell, Neil Pepe, Stephanie Roth Haberle, Radha Mitchell, Chloë Sevigny, Chiwetel Ejiofor, Michael J. Farina, Josh Brolin, Jonny Lee Miller,
Wallace Shawn, Larry Pine, Matt Servitto, Arija Bareikis, Brooke Smith, Zak Orth.
Sitio oficial

Woody Allen, rodeado por un joven elenco

A esta altura, ir a ver una película de Woody Allen es como darse cita con un viejo amigo: uno sabe a qué atenerse. En este caso, nos preparamos para asistir a un relato verborrágico, ambientado en la ciudad de Nueva York y protagonizado por profesionales más o menos acomodados de la burguesía norteamericana. También esperamos el debido homenaje al jazz y al cine, además de los chistes sobre el psicoanálisis, la política, el matrimonio, la sociedad de consumo. Por todo esto, Melinda y Melinda es antes que nada un reencuentro, de ésos que valen la pena.

La música, protagonista central

En primer lugar, el reencuentro vale la pena porque nos permite reconocer lo típico de este realizador: su mirada sobre las relaciones afectivas, sus planteos acerca de la condición humana, su afición por la música, y especialmente su humor. Ese humor que combina gags del cine mudo (como cuando alguien engancha su salto de cama con una puerta, mientras intenta espiar lo que no debe) con frases al mejor estilo de Groucho Marx (”temo cambiar mi idea sobre los impuestos si voy a la cama con usted”, comentario de un simpatizante demócrata a una activista republicana).

En segundo lugar, la cita resulta atractiva porque, en medio de lo conocido, surge una propuesta nueva. De hecho, así como alguna vez nos llevó a jugar con los límites entre realidad y ficción (¿se acuerdan de La rosa púrpura de El Cairo?), Woody ahora nos invita a barajar y repartir los ingredientes de una misma historia, en términos de comedia y tragedia.

Es que, al igual que el arte -o para ser más precisa, la narrativa-, la vida no está compuesta por verdades absolutas ni por categorías inamovibles. Como indica el saber popular, “todo depende del cristal con que se mire”.

Melinda, del drama... ... a la comedia

En esta combinación de drama y picarezca, en esta afrenta a las formas tradicionales del relato, reaparece el talento de Allen. Por un lado, encontramos un guión sólidamente construido, que nunca se confunde ni se pierde entre las dos vertientes de la historia. Por el otro, la excelente fotografía cumple un rol significativo a la hora de ambientar lo trágico con colores más tenues y ambientes más sombríos, y lo cómico con un vestuario y escenarios más luminosos y vívidos.

El alter ego de Woody: Will Ferrel, conocido por su participación en Saturday Night Live

De las actuaciones, hay que destacar el trabajo de Radha Mitchell -la tan mentada Melinda- por lo efectivo de su desdoblamiento. Por lo demás, se extraña la presencia de figuras como Diane Keaton, Barbara Hershey, Alan Alda o Michael Caine. Desde ya, la ausencia más difícil de reemplazar es la del propio W.A (sus tics y su manera de hablar están muy bien recreados por Will Ferrel, pero la verdad es que tanta imitación no hace más que evidenciar un lugar vacío).

Al margen de este reproche nostálgico, Melinda y Melinda es, sin dudas, una cita súmamente agradable: con el cine, con el jazz, con N.Y, en definitiva, con todo lo que define como querible a este viejo amigo llamado Woody Allen.
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P.D. A quienes les interese recorrer la trayectoria de Woody Allen, les recomiendo la restrospectiva que el diario Página/12 publicó en su suplemento Radar.

5 Responses to “Melinda y Melinda”

  1. Marité Says:

    Amo a Woody Allen. Hecha esta aclaración, puedo seguir escribiendo. Me gustó Melinda y Melinda. Es cierto, nos permitió reencontrarnos con todo Woody: las relaciones humanas, Manhattan como un personaje más, buenas interpretaciones (sobre todo, la de Melinda x 2), excelente fotografía, pero… Pero esperaba otra cosa. Días antes, en la nota que le hizo La Nación, él mismo nos hizo un adelanto de la película. Tan bien… que “yo me hice la película” a través de sus palabras. Y ahí le erré.
    Fui al cine esperando una Melinda trágica, que encontré. Pero no encontré a la Melinda de comedia. En esta parte, apenas si me arrancó una sonrisa. Me pareció que faltaban esos diálogos chispeantes a los que Woody nos tiene acostumbrados, esas salidas insólitas… que estaban, en palabras de él mismo, en la nota de La Nación. Además, me faltó… Woody Allen en la pantalla. El explicó por qué no estuvo, pero… Salía del cine y tuve una idea que quiero compartir con ustedes. ¿No hubiera ganado la palícula si LOS DOS personajes de la mesa del bar que discuten sobre “lo trágico y lo cómico” hubieran sido DOS WOODY ALLEN dialogando entre sí? La parte trágica y la parte cómica de él mismo -que así es él- creo que le hubieran sumado muchísimo contenido a la película. En muchas películas él habló a cámara explicando situaciones y fue imperdible… Espero respuestas. A mí la película me dejó un sabor a… poco Woody Allen. Aunque reconozco que es cien veces mejor que muchas de las últimas. Ah!… y también le faltó un poco más de jazz. Los temas clásicos quedan bien, pero el jazz en una película como ésta es un personaje más. Como lo es Manhattan.

  2. Hermana Lumière Says:

    La idea de un Woody y Woody es genial, Marité. Sin dudas, un plot como el que describís habría sido mucho más interesante que el de la película que vimos.
    Al margen de pensar que ya está grande como para encajar en el grupo de amigos de Melinda, a mí también me faltó la presencia física de Allen en pantalla. Creo que su ausencia habría sido menos flagrante si el actor que encarna a su alter ego, Will Ferrel, lo hubiera imitado menos.
    Dicho esto, me parece que, de un modo más o menos contundente, el film sigue teniendo el inconfundible sello W.A. ;)

  3. Rami Says:

    Me gusto mucho la pelicula, la fotografia, los interiores, los dialogos… Me quede pensando si nos quiere decir algo a las mujeres que somos los ojos de la tragedia en Melinda. Felicitaciones por el sitio.

  4. Hermana Lumière Says:

    ¡La verdad, no lo había pensado, Rami! Tengo entendido que Woody Allen “valora más” -por decirlo así- a las mujeres que a los hombres (algo de eso dice en la entrevista concedida al diario La Nación). El hecho de habernos asignado la mirada de la tragedia tal vez tenga alguna razón de ser. No se me ocurre ninguna hipótesis al respecto, pero me deja pensando…
    Gracias por tus felicitaciones. :D

  5. Lilly Says:

    WA no piensa mas que en el… porque deberia dejar que los actores sean ellos y no el???.
    Su paranoia, su hipocondria, su claustrofobia, sus conflictos ya no son suyos, son nuestros. Los actores son simples vehiculos de lo que el escribe, siente, dirige y actua a traves de ellos. Es mas a mi me encanto la actuacion de Will Ferrel, porque su papel es doble, hace de Woody haciendo del personaje que no recuerdo cual es su nombre.
    Guion y relato a lo Allen. Que mas…

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