Cine a voluntad

Tal como si se tratara del diario La Razón me atacó el entusiasmo de ver cine cuando quiera y lo más importante: ver lo que yo quiera.
Leyendo algunas noticias y reportes por ahí me resulta más que claro que los formatos a los que estamos acostumbrados por más cariño y apegados a sus costumbres que estemos están recorriendo su lento (o no tanto) camino a la extinción.
Antes que nada quiero hacer una diferenciación, no hablo de piratería ni de hacerse de películas por medios no tradicionales sin pagar lo que corresponde, hablo de otras formas de distribución del material.
Así como del disco de pasta, pasamos al vinilo, al Compact Disc y al MP3 por una decantación lógica, productos y servicios que nos den mayor comodidad, posibilidades de transportarlo, etc. etc. Estamos viendo algo similar con la distribución de películas, hace poco en el Festival de cine de Sundance se proyectó una película cuyo “soporte” no estaba en la sala de proyección sala sino que estaba siendo enviado vía streaming remotamente. Entonces yo ya no necesito el material, ese que puedo tocar, el celuloide. ¿Quién no sabe alguna anécdota con algún motoquero yendo de cine en cine con la copia de la película porque hay una sola?.
Y todavía hay más, ¿Por qué no puedo tener cine “on demand”?. Así como existe el PPV en TV, donde la selección de todas formas es relativa dado que las opciones en el listado son pocas, pero hago una elección al fin. Puedo dirigirme a lugares como por ejemplo hoy existe Notorious donde puedo de una base de almacenamiento de música escuchar lo que quiera mientras me tomo un café, transformándolo en un espacio para cinéfilos donde se pueda acceder a una base con trailers, información o la película entera.
Más todavía, puedo coordinar una salida con mis amigos, alquilar algún espacio, olvidándonos de los ruidos a plástico, pochoclo y no me queda más gaseosa, y ver la película que nosotros querramos.
Ni siquiera hablo de estrenos, puedo ver ese viejo film de mis favoritos, que atesoro en VHS, en una sala de cine pequeña, cómoda y con mucho mejor audio del que puedo aspirar en un cine hogareño.
También es un excelente método de llegar al público para los directores independientes que no tienen forma de incursionar en el mercado con las reglas actuales.

Hace un tiempo leí que Morgan Freeman estaba montando un sitio web desde donde podías bajarte, mediante un fee obviamente, los títulos que tenían a disposición en su base. Estamos en la puerta de que el soporte físico, ya sea negativo, VHS o DVD, se transforme en un archivo transportable en un aparatito de 100 grs. de peso. Hace poco también se rumoreó que los nuevos modelos de IPod nos darán la posibilidad de no sólo escuchar musica sino de ver video.
¿Podré llevar un IPod en el bolsillo con la última peli que bajé y verla con mis amigos mientras comemos pizza?.