Las invasiones bárbaras
Martes, Septiembre 27th, 2005 
País: Canadá, Francia
Año: 2003
Título internacional: The Barbarian Invasions
Guión : Denys Arcand
Director: Denys Arcand
Actores: Rémy Girard, Stéphane Rousseau, Dorothée Berryman, Louise Portal, Dominique Michel, Yves Jacques, Pierre Curzi, Marie-Josée Croze, Marina Hands, Toni Cecchinato, Mitsou Gélinas, Sophie Lorain, Johanne-Marie Tremblay, Denis Bouchard, Micheline Lanctôt.
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Allá por el ‘86 Denys Arcand escribió La decadencia del imperio americano tomando como premisa la creencia de que un imperio cae cuando la importancia de los individuos prevalece por sobre la del bien común. Quizás previsiblemente el film fue aclamado por la crítica y recibió un premio en el Festival de Cannes.
A todos pareciera gustarnos cuando nos marcan con el dedito que vamos por mal camino, no?. Salimos del cine con esa sensación de revelación y pensamos “ahora sí, ahora entendí, esta película me ayudó a cambiar muchas cosas” mientras caminamos de vuelta a nuestra rutina.

Ahora,17 años después, Arcand retomó nuevamente los mismos personajes en Las invasiones bárbaras, en donde Rémy (Rémy Girard) se enfrenta con las consecuencias de una vida pensando sólo en si mismo, claro ahora que hablamos de su propia mortalidad, ¿Rémy cómo está?, Rémy está solo.
Enfermo terminal de cáncer, se reencuentra con su esposa Louise (Dorothée Berryman) y su hijo, Sebastien, (Stéphane Rousseaux), así como con sus amigos.
En un sentido, Sebastien, representa todo lo que Rémy detesta - tanto del mundo como de si mismo. Sebastien trabaja en finanzas, nunca leyó un libro y aún así gana más en un mes que su padre en un año.

Comedia dramática en la que en los momentos de risa o sonrisa uno efectivamente ríe por no llorar.
¿Qué tal si el hijo rechazado no hubiera vuelto con los bolsillos llenos de dinero?. Está claro que la muerte de Rémy hubiera estado lejos de llamarse digna.

Padre e hijo lentamente se acercan y Sebastien llega hasta “arreglar” dosis de heroína para librarlo del dolor.
La relación que entabla Rémy con Nathalie (Marie-Josée Croze) la hija drogadicta de una amiga, que compra la droga y se la administra, le permite poner su vida en contexto, reconsiderar muchas actitudes y decisiones para reconciliarse consigo mismo y con su hijo.
El filme refleja la triste debilidad de los personajes viejos y la fuerza e innovación de los personajes jóvenes. Ellos son los bárbaros, los incultos, los ignorantes, jóvenes que a pesar de todo les va mejor en la vida de lo que les fue a sus viejos padres.

























