
País: Estados Unidos
Año: 2006
Título internacional: X-Men: The last stand
Guión: Simon Kinberg, Zak Penn
Director: Brett Ratner
Actores: Hugh Jackman, Halle Berry, Ian McKellen, Famke Janssen, Anna Paquin, Kelsey Grammer, Rebecca Romijn, James Marsden, Shawn Ashmore, Aaron Stanford, Vinnie Jones, Patrick Stewart, Ben Foster, Dania Ramirez, Ellen Page.
Sitio oficial
Una noticia tranquilizadora, Brett Ratner no rompió nada.
Los seguidores de la saga de X-Men tenían/mos reservas sobre el reemplazo de Bryan Singer como director. Afortunadamente Ratner no destrozó nada. Si bien no hizo innovación alguna, dejó cada cosa en su lugar y a los personajes ser lo que son.
En esta tercera parte (dudo que sea la última) se ha descubierto la “cura” para las mutaciones y el gobierno está llamando a los mutantes que quieran vacunarse y volverse “normales”.
Siempre dentro de los mutantes hubo dos grupos antagónicos: el liderado por Charles Xavier, correcto y diplomático, que bogó por la integración con los humanos, y el liderado por Magneto que abusa de su poder para imponer la superioridad de los suyos por sobre la raza humana. Xavier y Magneto reaccionan en forma opuesta al descubrimiento de la sustancia. Allí comienza la lucha de poderes entre mutantes y la resistencia contra el gobierno.
El profesor Charles Xavier/Patrick Stewart sigue encantando con su elegancia, Storm/Halle Berry tiene quizás algo más de contundencia, Beast/Kelsey Grammer me sorprendió muchísimo (nunca me hubiera imaginado ver a Frasier en X-Men) Wolverine/Hugh Jackman sigue igual de fascinante como personaje, pero no puedo evitar tener debilidad por el increíble Magneto/Ian McKellen que se toma tremendamente en serio su personaje. Realmente asombra su convicción.
Como toda película fantástica, quienes están dispuestos a disfrutar y a dejarse llevar deben también estar dispuestos a las concesiones. Quien comience a señalar absurdos o recrimine al guionista por un argumento poco creíble, que se retire inmediatamente de la sala porque no entiende que dichas aseveraciones van en contra de la mecánica de la historia.
Hay humor, ironía, momentos geniales. El revés que sufre Mystique/Rebecca Romijn o la lucha final en Alcatraz (sí, la prisión ahora devenida en centro médico responsable de la cura) donde Magneto arranca al mismísimo Golden Gate son momentos que ponen la piel de gallina, que llenan los ojos de entretenimiento.
En síntesis, da gusto salir del cine con esa satisfacción de haber visto justo lo que uno pagó para ver.