Intimidad

País: Alemania, España, Francia, Reino Unido
Año: 2001
Título internacional: Intimacy
Guión: Anne-Louise Trividic , basado en las historias de Hanif Kureishi
Director: Patrice Chéreau
Actores: Mark Rylance, Kerry Fox, Susannah Harker, Alastair Galbraith, Philippe Calvario, Timothy Spall, Marianne Faithfull, Fraser Ayres, Michael Fitzgerald, Robert Addie, Deborah McLaren, Rebecca R. Palmer, Greg Sheffield, Vinnie Hunter, Joe Prospero.
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En los sobrecitos de azúcar de algunos bares aparecen escritas algunas frases de las que uno usa para bromear con los amigos o leer en voz alta pretendiendo ser Narosky. Hay una que dice algo así como “La grandeza de una persona se mide por el espacio que deja cuando se va”.
Cuando tenemos la capacidad de dejar que nuestro ombligo sea el centro de nuestro mundo y efectivamente miramos más allá ¿Qué pasa si en realidad es al revés? Si uno es el que tiene demasiados espacios vacíos que pretende llenar con desconocidos que al fin y al cabo poco tienen de especial.
Jay y Claire están inmensamente solos. No se conocen apenas se encuentran una vez por semana para tener sexo. Nada saben el uno del otro, tienen un acuerdo tácito implacable de reducir esos encuentros al sexo en sí, sin posibilidad de otro contacto. Poco importa si están casados, si tienen familia; ése no es el punto. Necesitan conservar ese momento en el que sienten que no hay presiones ni obligaciones. Hasta que el espacio (el interior) se hace demasiado grande y el contrato se rompe.
Ahí es cuando todas las libertades de las que se jactan se vuelven en contra. Intimidad o la mejor forma de arruinarte la vida.
Mayo 15th, 2006 at 11:10 am
Releyendo tu reseña, Lara, me acordé de Una relación particular, largometraje que Celuloide se encargó de comentar hace un buen tiempo. La diferencia está -me parece- en que la mirada de aquel film era cómica, o mejor dicho irónica, mientras que la de éste aparece como más bien ácida.
Pero, bueno, por lo que sugerís en tu comentario y al margen de posibles distinciones, ambas películas parecen estar de acuerdo en la necesidad de alertar contra la práctica del ombliguismo. ¿No?
Mayo 15th, 2006 at 11:31 am
¡Qué memoria B!.
Es cierto, a la mirada ácida le agregaría dura y dolorosa, demasiada amargura e insatisfacción.
Aunque reconozcamos, mucha gente es feliz en su ombligo (aunque sea por imposición)
Saludos