La verdad acerca de perros y gatos
Hace dos o tres noches atrás me encontré con un gran debate en la TV norteamericana sobre un comercial del Partido Republicano para las próximas elecciones del 7 de noviembre. Sinceramente estuve a punto de publicarlo en ese momento pero me arrepentí. Es muy evidente, redundante, morboso, hasta patético, pensé. Rompe las barreras del pensamiento lógico y escarba en lo más profundo del miedo del ser humano, al menos del que vive en Estados Unidos por estos días.
Hace unos minutos como todo argentino fuera de su país aunque sea por unos días como es mi caso, entro a Clarín.com y me encuentro con la polémica que desató el anuncio de Michael J. Fox apoyando a Benjamin L. Cardin, Claire McCaskill y Jim Doyle. Eso gatilló este post y la siguiente publicación.
Esto no es un análisis científico filosófico sobre las investigaciones sobres células madre. O si las curas actuales (potenciales o no) son resultado de investigaciones en células adultas o embrionarias. Sólo me pregunto: ¿No hay límites?
Imagino que Michael Fox filmó el aviso con plena conciencia de sus actos. ¿Se lo puede criticar? ¿Se lo puede acusar de “el actor no tomó su medicación o estaba actuando”?
Cualquiera sea la respuesta, los invito a ver el siguiente video y a observar el producto que realizaron quienes se desgarran las vestiduras por el aviso de Fox.
Octubre 29th, 2006 at 1:11 pm
Ya que estás fuera del país, Lara, te cuento que la semana pasada los medios argentinos pasaron hasta el hartazgo el spot publicitario filmado por Michael J. Fox. Además de emitirlo una y otra vez, repitieron las sospechas de los republicanos sobre la posibilidad de que a la hora de grabar el actor no sólo no habría tomado su medicación, sino que habría sobreactuado sus espasmos.
Estaría bueno que, con la misma insistencia, los medios locales dieran a conocer este spot publicitario que compartís con nosotros en Celuloide. Porque, a diferencia de la propaganda demócrata, la de los republicanos es verdaderamente canalla. De hecho, apela a lo más bajo para infundar el prejuicio, la xenofobia y el terror.
A esta altura, ya conocemos la falta de escrúpulos de los norteamericanos a la hora de hacer propaganda política. Lo lamentable es que, en el otro polo del mundo, nosotros nos limitemos a repetir cual loros lo que sale desde allá, sin siquiera mediar un mínimo de sentido crítico.
Por suerte existen espacios como Celuloide, ¿no?