Impulso adolescente

Impulso adolescente

País:Estados Unidos
Año: 2005
Título internacional: Thumbsucker
Guión: Mike Mills basado en la novela de Walter Kirn
Director: Mike Mills
Actores: Lou Taylor Pucci, Tilda Swinton, Vincent D’Onofrio, Keanu Reeves, Benjamin Bratt, Kelli Garner, Vince Vaughn, Chase Offerle, Dakota Goldhor, Walter Kirn, Kit Koenig, Sarah Lucht, Arvin V. Entena, Eric Normington, Allen Go.
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Viendo Impulso adolescente no pude evitar imaginar a Justin, su protagonista, siendo alguno de los personajes principales de Amigos con dinero 15 años después. En ambas películas existen referencias a las crisis y a vivencias por etapas, como si en una carrera de postas una la antecediera a la otra.

Si bien en Amigos con dinero esa referencia tiene mucho que ver con cuestiones de clase social y de poder adquisitivo, también hay algo de crisis de quien atraviesa la década de los 30, inseguridades y estigmas que bien pueden haber comenzado en la adolescencia (Justin tiene 17). Sin embargo, hay una enorme diferencia: los terribles paradigmas de la adultez que intenta plasmar Amigos con dinero no lo son tanto sino que resultan tediosos e insignificantes.

En Impulso adolescente uno puede proyectarse (o recordar) y saber que ciertos complejos u obstáculos sí son el fin del mundo a los 17 años. Justin es interpretado por Lou Taylor Pucci, cuyo impulso de chupar su dedo pulgar derecho realmente es lo de menos. Sus inseguridades y falencias podrían detonar de cualquier otra forma.

Si hubiera sido así, creo que la película hubiera zafado de mucho de lo que se le acusa. No es tan fácil remontar el hecho de que es un film de un pibe que se chupa el dedo, por el prejuicio latente de que se trata de una tonta película adolescente.

Claramente se destaca el protagonismo de uno de los personajes y sin embargo pueden delinearse puntualmente las caracterísitcas de quienes lo acompañan. Tilda Swinton y Vincent D’Onofrio sus padres, Vince Vaughn su profesor y Keanu Reeves su insólito odontólogo.

El cine Indie norteamericano en su ya agotada vertiente de hacer todo con muy poco, noventa minutos de película dotada de aparentes insignificancias, a veces obtiene mejores resultados de quienes no rehúsan de esta característica y asumen la modestia de su historia.

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