
País: Estados Unidos, Reino Unido
Año: 2006
Título internacional: Children of men
Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hawk Ostby basados en la novela de P.D. James
Director: Alfonso Cuarón
Actores: Clive Owen, Julianne Moore, Chiwetel Ejiofor, Charlie Hunnam, Danny Huston, Claire-Hope Ashitey, Peter Mullan, Pam Ferris, Michael Caine, Juan Gabriel Yacuzzi, Paul Sharma, Tehmina Sunny, Michael Klesic, Simon Poland, Ed Westwick.
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El día no había sido muy bueno. Si bien había transcurrido sin sobresaltos, nada lo hacía inolvidable. El fin de la jornada laboral estaba cerca y mi cabeza amenazaba con estallar en mil pedazos en cuanto el reloj diera las 6. Decidí ir al cine a saldar una deuda, me había prometido ver Niños del hombre en cuanto pudiera. Hacía meses que leía sobre esta película en la web y había despertado mi curiosidad.
Analgésico mediante, todavía con el repiqueteo de mis latidos en las sienes me senté en la butaca esperando que empiece la función con la típica resignación de quien lleva mucho tiempo esperando algo que está a punto de ocurrir y tiene la sensación de que tanta espera no valió la pena.
Efectivamente, dos horas después caminando de vuelta a mi hogar pisaba con bronca las baldosas molesta por la constante sensación durante las últimas semanas de ir contra las “generalidades de la ley” y que cada uno de los films ampliamente recomendados tanto en los medios tradicionales como en blogs cinéfilos terminan resultándome un fiasco.
Niños del hombre tiene los vicios de cualquier gran película hollywoodense y las desprolijidades de cualquier film latinoamericano de bajo presupuesto. Por un lado un protagonista masculino recio, duro (estoy empezando a creer que la calidad de “duro” de Owen es un incapacidad de interpretar otros papeles), ciertas bromas totalmente fuera de lugar en los momentos de mayor tensión, espacios ya conocidos casi leyendas urbanas del tipo “el poder corrompe”, “nunca confíes en un policía”, “los hippies son todos buenos”.
Por otro lado todas las complicaciones en el guión, las dificultades que deben salvarse para llegar a destino son básicas y toscas. Puertas que se traban cuando es el momento de escapar, motores que no encienden cuando los malos te pisan los talones.
Me sentí literalmente exasperada esperando que el protagonista consiguiera huir entre las ruinas cuando finalmente se lastima un pie por correr en ojotas (¿?). También percibí cierta vergüenza ajena por los extras que creen que su escena ya terminó y salen de cuadro caminando en plena batalla.
Igualmente la película llega. A pesar de todo logra emocionar, angustiar y transportar. Aunque eso se lo deba a la historia en la que está basada y no a sus cualidades cinematográficas.