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Bar El Chino

Martes, 14 Febrero 2006 por Lara Croft

Bar El Chino

País: Argentina
Año: 2003
Título internacional: —
Guión: Mario Lion, Daniel Burak
Director: Daniel Burak
Actores: Boy Olmi, Jimena La Torre, Ernesto Larrese, Juan Pablo Ballinou, Nuria Burak, Roberto Buzzone, Alejandro Crus, Pasta Dioguardi, Alejandro Gruz, Mario Levit, Mario Lion, María López Saubidet, Rubén Mariño, José Sacristán, Néstor Sánchez, Lucas Santa Ana, Maxi Scalise, Gianni Tosello.
Sitio oficial

En términos generales no puedo separar la historia de los detalles exclusivamente cinematográficos. Si me gusta el contenido hago caso omiso a las formas. Dejan de ser importantes, las actuaciones, el guión, la dirección, Bar El Chino se lleva todas las palmas en esto.

Boy Olmi (Jorge) con su aspecto desaliñeado de siempre (creo que la única vez que se peinó fue para su papel en La niñera en TV), Jimena La Torre (Martina) que no me hace creer del todo su personaje y una alusión más (y van…) a la crisis económica y política del 2001.
Jorge y Jimena se conocen accidentalmente en el Bar El Chino (en el barrio de Pompeya), ella produciendo un nota para un programa de TV y él como agasajado en el día de su cumpleaños. Más adelante nos enteramos de que Jorge es cineasta y tiene un documental a medio hacer sobre el bar y su dueño, en ese entonces la incipiente relación con Martina será el empujón necesario para terminarlo.
Gracias a este documental es que ingresamos en la historia de Jorge Garcés dueño del bar y de los tangueros “residentes”.

Los tangueros residentes El bar lleno

Cada hecho, conversación, canción, película está teñida por experiencias personales, momentos en los que nos encontramos. Como buena “no profesional” en esto de reseñar películas, mi vida, mi estado de ánimo, mis creencias se filtran en cada artículo que escribo. Bien dice el personaje de Boy Olmi “siempre busqué porque creía que un lugar así existía y gracias al Chino lo encontré”.

Soy de la teoría que el ser humano tiene una tendencia importante a convertirse en una mierda, por distintas razones pero siempre el gigantezco mechero puede ser encendido en cualquier momento por un diminuto fósforo. Seguramente por eso es que me conmovió tanto “conocer” al Chino y escucharlo decir que hay que brindar el corazón sin importar la traición. Esto no compromete mi teoría (que bien arraigada está) sino que le agrega el condimento de confirmar que es posible mantener ese mechero apagado siempre (es que los ejemplos son escasos).

Alusiones a la crisis Contrasta con las creencias de Jorge Garcés

La retórica tanguera de que todo pasado fue mejor devenida en esta minoría que dedica su vida a rendirle culto al amor y a la amistad y conserva valores como la lealtad y el respeto. El Chino es de esas personas de las que uno le gustaría atesorar su amistad y magnificar recuerdos juntos. Lamento no poder transmitir en estas líneas ni la mitad de lo que Bar El Chino me transmitió a mi.

P.D.: El leitmotif de la película es “Alma, corazón y vida” de Adrián Flores, dejé la letra en los comments.

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    Martes, 3 Enero 2006 por Lara Croft

    Hedwig and the angry inch

    País: Estados Unidos
    Año: 2001
    Título internacional: Hedwig and the angry inch
    Guión : John Cameron Mitchell
    Director: John Cameron Mitchell
    Actores: John Cameron Mitchell, Michael Pitt, Miriam Shor, Stephen Trask, Theodore Liscinski, Rob Campbell, Michael Aronov, Andrea Martin, Ben Mayer-Goodman, Alberta Watson, Gene Pyrz, Karen Hines, Max Toulch, Maurice Dean Wint, Ermes Blarasin.
    Sitio oficial

    Escrita y dirigida por John Cameron Mitchell, que además protagoniza magistralmente, Hedwig and the angry inch sigue las vicisitudes del personaje del título persiguiendo sus sueños de triunfar como estrella de rock y luchando contra los “vestigios” de una operación de cambio de sexo maltrecha. (Verán, en el quirófano olvidaron en el cuerpo de Hedwig un vestigio de de sus genitales masculinos, la pulgada furiosa del título)

    Es que pareciera una jugarreta del destino, a escasos segundos casi de que el muro de Berlín cayera Hedwig accede de mala gana a una operación de cambio de sexo para poder casarse con un militar norteamericano y escapar con él a Estados Unidos, a pesar de todo su suerte no mejora y su marido la abandona quedando sola y varada en Kansas.

    Hedwig en vivo

    Pero Hedwig es Hedwig y no se resigna a su sueño de rock, se las arregla para embarcarse en un deslumbrante viaje, lleno de maquillaje y pelucas, de gira por cadenas de grasosos restaurantes llenas de no menos grasosos clientes.

    Siempre agradecemos al destino en darnos nuevas oportunidades, personificadas esta vez en Tommy Gnosis (Michael Pitt) de quien Hedwig se enamora pero para cuando Tommy descubre los orígenes de su sexualidad también la abandona.
    Como no podía ser de otra manera Tommy se lleva las composiciones musicales fruto de la inspiración del amor, interpretándolas como propias y alcanzando un éxito que quizás Hedwig nunca hubiera conocido.

    De vuelta a los grasosos bares, llena de resentimiento y bronca, pasa por un período en el que se dedica lisa y llanamente a acosar a Tommy cayendo de imprevisto en sus presentaciones y siendo expulsada por la fuerza. Tommy ahora es un cantante de éxito y nada querrá tener que ver con semejante “engendro”.

    Hedwig con Tommy Hedwig con su nueva pareja

    Pero la vida sigue y ahora Hedwig está en pareja o algo parecido con uno de los miembros de su banda (que es interpretado por una mujer). Como si fuera poco nos sigue soprendiendo a los pacatos espectadores: ¿Pero cómo al final a Hedwig qué le gusta?.

    Música hasta decir basta, ironías que van desde Olivia Newton-John, Whitney Houston hasta Phil Collins, y haciendo pie fuerte en la figura de Bowie de los ‘70 Hedwig and the angry inch es la búsqueda de la otra mitad. El muro de Berlín como sabia referencia a la separación de un todo que no está definido.

    Una línea muy fina separa lo subversivo de lo cojonudo, y está clarísima. Aquél que suponga que esta historia es una de “confusiones sexuales” que la vea nuevamente. Hedwig nació de una grieta en donde los chicos pueden ser chicas, las chicas pueden ser chicos y todos tienen la libertad de estar en pareja con quien quieran.

    No imagino a los padres viendo la peli con sus hijos ni a ningún flaco del barrio con la remera de Hedwig que lleve el slogan “Mi pulgada furiosa”, pero de última para algo están las películas.

    Yanquis váyanse a casa, conmigo!

    La banda de sonido es muy buena

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    Jueves, 23 Junio 2005 por Lara Croft

    Harvie Krumpet

    País: Australia
    Año: 2003
    Título internacional: Harvie Krumpet
    Guión y dirección: Adam Elliot
    Actores: Geoffrey Rush, Julie Forsyth, Kamahl, John Flaus
    Sitio oficial

    Harvie es un niño polaco con síndrome de Tourette, plasmado en el impulso irrefrenable de con su dedo tocarle la punta de la nariz a la gente. Por consecuencia fue torturado y relegado en la escuela, razón por la que su madre decidió retirarlo de la enseñanza para comenzar ella misma a impartirle lecciones en su casa. Su madre, analfabeta y con cierta tendencia a hablarle a personas que no están allí, trató de transmitirle mediante hechos (fakts) sus conocimientos sobre la vida.

    Esto que acabo de relatar no son más que apenas los primeros 2 ó 3 minutos de este corto animado.
    Luego de haber visto grandes producciones hollywoodenses basadas en hechos verídicos como Kinsey o El aviador, que a duras penas pueden compactar o resumir una historia en dos horas o más, resulta envidiable la capacidad del director Adam Elliot para en 23 minutos mostrar una sucesión significativa de hechos. El filme nos cuenta desde la niñez de Harvie hasta su vejez

    Harvie trabajando en el basurero A pesar de su asma no puede dejar de fumar

    Harvie Krumpet ganó en la categoría mejor corto animado en los premios Oscars del 2003, cuenta con la narración en off de Geoffrey Rush y es una joyita que cualquier fan de la animación debería tener en su DVDteca.

    Sisi, además es nudista.

    La película comienza con la frase (algo modificada) “Algunos nacieron grandes, otros consiguen la grandeza a los empujones…y luego estan los otros”, tan cierto como que a simple vista el protagonista encajaría en el último grupo pero nada más alejado de la realidad, Harvie nos deja claro que la vida es lo que hacemos de ella, ni más ni menos que eso. Que las limitaciones que podamos tener no nos impiden lograr nuestras metas e intentar la felicidad.

    Como no soy Alberto Migré ni pretendo serlo no quiero terminar el post con semejante “cursilería”, así que los dejo con algunos de los “fakts” que la madre le enseñó a Harvie Krumpet:

    -La vida es como un cigarrillo, fumalo hasta la colilla.
    -El problema con bailar desnudo es que no todo deja de moverse cuando la música termina.
    -El alcohol puede causar borrachera y desnudez.
    **********************************************************************
    Dato:
    La película se consigue en Buenos Aires tanto para la compra como para el alquiler

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  • Baxter

    Jueves, 12 Mayo 2005 por Hermana Lumière

    Baxter

    País: Francia
    Año: 1989
    Título internacional: Baxter
    Guión: Jacques Audiard y Jérôme Boivin
    Dirección: Jérôme Boivin
    Actores: Maxime Leroux, Lise Delamare, Jean Mercure, Jacques Spiesser, Catherine Ferran, Jean-Paul Roussillon, Sabrina Leurquin, Daniel Rialet, Evelyne Didi, Rémy Carpentier, Jany Gastaldi, François Driancourt, Ève Ziberlin, Malcom Scrannage, Léa Gabriele.

    Peligro: perro que observa ¡y piensa!

    Desde los famosos Lassie y Rin Tin Tin hasta Le Chien de El perro (film
    recientemente dirigido por el argentino Carlos Sorín), los canes se ganaron un
    lugar de privilegio en la TV y en el cine. En general, estas producciones se
    basaron en el famoso status de “mejor amigo del hombre” para presentar aventuras, historias de vida y demás anécdotas responsables de corroborar la amistad entre pichichos y seres humanos. Como toda regla, ésta también tiene su excepción: me refiero a Baxter, película cuyo protagonista -un inquetante bull terrier- reflexiona sobre el costado servil, humillante y enfermizo de la tan promocionada relación.

    Lo que diferencia al título francés de sus pares es que su relato está contado pura y exclusivamente desde el punto de vista del animal. De hecho, el largometraje es una especie de diario íntimo de Baxter: su voz en off,
    magníficamente interpretada por Maxime Leroux, nos pone al tanto de sus
    experiencias, emociones, opiniones a la par de las imágenes.

    El chico, último dueño de Baxter
    Mientras lo discursivo es elocuente, lo visual es más bien sugerente. Después de todo, nuestra visión es casi tan limitada como la de un perro. Lo importante en este caso es guiarnos por lo que el can piensa, interpreta, concluye antes que por lo que mira o escucha.

    Aquí el bull terrier es verdaderamente el personaje principal y sus dueños, siempre temporarios, ocupan un rol secundario. Así, la vieja, la pareja de recién casados, el pre-adolescente aparecen como “prototipos humanos” que establecen determinada clase de relación: con tendencias zoofílicas, con intenciones meramente utilitarias, con exigencias despóticas según el caso.

    Maxime Leroux, la voz del perro

    Resulta difícil definir el género del trabajo de Jérôme Boivin. Para algunos, pertence a la categoría fantástica; para otros a la de terror… Personalmente, no concuerdo con ninguna de las dos clasificaciones. Creo, más bien, que el largometraje es un ensayo original sobre la condición humana y su lado más oscuro. De hecho, si una ponencia siempre necesita de un testimonio contundente para resultar convincente, en este sentido nada mejor que las declaraciones del perro.

    La vi hace bastante por la tele. Ni siquiera recuerdo si fue en algún canal de aire o por cable. Tampoco sé si, por tener algunos años y por ser francesa, se encuentra disponible en los videoclubs. De lo que sí estoy segura es de que Baxter es una propuesta original, bizarra, provocadora, innovadora, inolvidable. Así que, si se topan con ella, no la dejen escapar.

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    Domingo, 17 Abril 2005 por Hermana Lumière

    Esta actualización de domingo es un simple pero sentido homenaje a mi viejo, fanático de Carlitos y del séptimo arte. Ayer se fue, pero queda en mí de distintas maneras. Mi amor por el cine es tan sólo una de ellas.
    ********************************

    El pibe

    País: Estados Unidos
    Año: 1921
    Título internacional: The kid
    Guión: Charles Chaplin
    Director: Charles Chaplin
    Actores: Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller.

    La técnica fascina al espectador cuando un aparato de DVD reproduce, con suma nitidez, una película filmada hace casi un siglo. En realidad, resulta todavía más impactante que el tiempo y la distancia no hayan anulado el nexo entre el artista y el público, aunque desde la creación de la obra hayan pasado 84 años. Justamente esto sucede con El pibe, dirigida, escrita y actuada por el legendario Charles Chaplin en 1921, época en que el cine todavía era mudo y las desventuras de un vagabundo podían conmover.

    Charly, Charlot o Carlitos

    Las imágenes en blanco y negro, la ausencia de sonido, el montaje de planos sucesivos intercalados con cartelitos aclaratorios no son los mejores recursos para seducir a la gente del siglo XXI, acostumbrada a golpes, disparos, vidrios rotos y demás efectos especiales que segundo a segundo atraviesan las pantallas grande y chica. Frases como “una película con una sonrisa y, quizás, con una lágrima”, “una mujer cuyo único pecado fue ser madre” y “caridad: para algunos, un deber; para otros, un placer” suenan más a máximas de las telenovelas de Abel Santa Cruz o Alberto Migré -tildadas de “cursis”- que a los argumentos cinematográficos de Los Fockers o Realmente amor.

    De todos modos, el entrañable Carlitos no ha perdido vigencia y, con sus gestos, sus acrobacias y su silencio, sigue sorprendiendo. Esta vez, el dúo que conforma con el pibe -interpretado por Jackie Coogan o “el tío Lucas” de la serie televisiva Los locos Adams- refuerza el toque payasesco de los gags, ese juego de pataditas y empujones que da ritmo al relato y que, sobre todo, divierte. Además, la relación de afecto entre el vagabundo y el chico resulta ideal para el tono emotivo y sensible, para esa lágrima que desde un principio la película pretende provocar.

    El pibe, futuro Tío Lucas de La familia Adams

    Al juntar de esta manera dos elementos de la cultura popular -el circo y el folletín-, Chaplin se acerca al público masivo, sin distinción de nacionalidad, clase social, género, ni edad. Su destreza como mimo y acróbata y sus innovaciones en la técnica de filmación superan el paso de los años. De hecho, la escena en que Carlitos se trepa a los techos de las casas, para luego abordar de un salto el camión que lleva al chico a un orfelinato, es una muestra de que el talento de este cineasta aparece tanto en la actuación como en la dirección.

    En cambio, las sentencias que acompañan el desarrollo de la historia, el tipo de argumento narrado y la presencia sistemática -en casi todas las secuencias- del vagabundo conforman los puntos débiles del trabajo de Chaplin, muchas veces criticado por su grandilocuencia, por lo pretencioso de sus temas y por el afán de querer abarcarlo todo.

    Sin embargo, lejos de quedar enredada en estas limitaciones, El pibe todavía saca a relucir lo mejor de sí y lo más sabroso del trabajo chapliniano. Es un hecho: Carlitos y su chico nunca envejecen.

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