La ciénaga

La ciénaga

País: Argentina, Francia, España
Año: 2001
Título internacional: The swamp
Guión y dirección: Lucrecia Martel
Actores: Graciela Borges, Mercedes Morán, Martín Adjemián, Leonora Balcarce, Silvia Baylé, Sofía Bertolotto, Juan Cruz Bordeu, Noelia Bravo Herrera, María Micol Ellero, Andrea López, Sebastián Montagna, Daniel Valenzuela, Franco Veneranda, Fabio Villafane, Diego Baenas.

Lucrecia Martel escruta a la clase media provinciana

La ciénaga es un retrato sórdido de la clase media provinciana argentina, observada desde sus dos extremos: el sector alto representado por la alcohólica Mecha con su hogar a la deriva, y el sector bajo encarnado por la resignada Tali. La ironía y crudeza propias de Lucrecia Martel hicieron de éste un film tan interesante como polémico, que vale la pena rever. Si les interesa la idea, anoten: el canal Volver va a proyectarlo el domingo 12 a las 22:00 hs.

Como pocas veces, Graciela Borges no es la glamorosa Gra, sino su personaje

Pocas veces un título resulta tan elocuente como en este caso. Me refiero a la sensación pantanosa, de dejarse estar, de inmovilidad que impregna al largometraje. Si hay algo que su directora domina, es la generación de climas a partir de alegorías: la casa de campo casi abandonada, con la piscina sin limpiar, con una anfitriona siempre en cama, bebiendo.

Mercedes Morán, impecable como de costumbre

Crónica del estancamiento, la propuesta de Martel es un no-relato o, mejor dicho, es un testimonio de la no-acción, de lo que nunca sucede, de algo latente sin síntomas de manifestarse. Porque nada, absolutamente nada, puede despertar a los personajes del letargo. A lo sumo, la indiferencia, la inconciencia, la falta de reacción conforman un terreno fértil para la tragedia que recién se desatará como cierre, al final.

Las metáforas del guión se plasman con toda fuerza en la pantalla gracias a un uso original de las herramientas cinematográficas. En este sentido, una de las mejores escenas es la que muestra, cámara lenta mediante, el agobiante arrastrar de reposeras alrededor de la pileta.

Nadie puede despertar del letargo La pileta con agua estancada: toda una alegoría

Las actuaciones también son fundamentales en este film. Sorprende Graciela Borges porque, a diferencia de otras veces, deja de ser Graciela Borges para convertirse en el personaje asignado, Mecha (lamentablemente no puede decirse lo mismo de Juan Cruz Bordeu). Por su parte, Mercedes Morán se luce como de costumbre, aquí encarnando a Tali, y las poco conocidas Leonora Balcarce -a quien vimos en El amor. Primera parte- y Sofía Bertolotto saben acaparar la atención del espectador.

Cierta ambigüedad sexual también tiñe a La ciénaga

Tres años después de La ciénaga, Martel volvió a sacar los trapos sucios de nuestra clase media con el rodaje de La niña santa. Desde entonces, la realizadora salteña es considerada uno de los exponentes más agudos, y por lo tanto prometedores, del llamado “nuevo cine argentino”. Si quieren conocerla/reencontrarla, aprovechen la programación de la TV por cable.

5 Responses to “La ciénaga”

  1. Hugo Says:

    Coincido en general, salvo por dos cosas:

    -contrario al prejuicio que suscita el personaje público de Graciela Borges, su carrera como actriz de cine -más allá de algún traspié- nunca fue discutible. Si en vez de la Borges invitada al programa de Susana Giménez uno tenía en mente la Borges no sólo de Favio, sino también aquella que logró salir inexplicablemente airosa de las peores tramas de De la Torre, no se llevaba ninguna sorpresa.

    -Sí, La ciénaga es muy buena, quizá la película más elegante a nivel formal de todo el cine argentino. No puede sugerirse siquiera lo mismo de La niña santa, como parece hacer el cierre de la nota. En LNS Martel no “vuelve a hacer” nada, por el sencillo motivo de que repitiéndose, no arriesgando más que un tibio salpicón preparado con las sobras de su ópera prima, construye una película repetitiva, adocenada, “yeitera”. “Chinita festivalera”, acotaría Mecha.

    Saludos

  2. Hermana Lumière Says:

    Quizás tenga un “probelma personal” con Graciela Borges, Hugo. En general, salvo en La ciénaga, la encuentro poco creíble. O, dicho de otro modo, suelo verla a ella en lugar de a sus personajes.
    Con respecto a La niña santa, no fue mi intención ponerla a la misma altura que su antecesora. Es más, si hacés clic en el link asociado a LNS, vas a encontrar la reseña que le corresponde, donde me permito transmitir algunos reparos luego de ver la película.

  3. Franco veneranda Says:

    Estoy de acuerdo en casi todos los aspectos con el autor pero me gustaría que expliqué en que se basa para decir que el hijo de graciela borges (juan cruz bordeu) no actuó bien. Yo fui testigo de la garra que le puso

  4. Polichinella Says:

    Contradiciéndoos a todos, la película me parece una antítesis del proceso de toda narración que se requiere en cualquier película o novela (o similar…). ¿Qué sucede? ¿Dónde están las líneas argumentales, el respeto del tempo de la narración?

    Creo que es una película fallida, no me gustó nada. La encuentro tediosa. En ese sentido yo mejor rescataría, por ejemplo, EL viento se llevó lo que, de Agresti, ubicada en “otro lugar del mundo”, pero con muchisimo más estilo y capacidad de narración. El cine argentino no necesita de glorificarse con tan fallida película de Martel. Un bodrio donde los halla que hacía mucho que no recordaba haber visto…

  5. Vanesa P. Iassogna Says:

    Lo que puedo decir de la cienaga es que mas allá de las historias que todo el mundo busca en una pelicula, el clima que genera esa incomodidad humeda y cotidiana de charla de mama con la abuela o la tia me llevaron a un grado de tensión tan particularmente familiar y a la vez no, que me duro durante toda la pelicula, alguien una vez me dijo que tenía un mal guión, otro que la pelicula no tenía sentido, escuché comentarios de que era una más del montón, o que no tenía final etc, a mi me parecio que marcó una pauta para la evolución en el cine argentino, el hecho de que no este esquematizada por la pelicula completamente entendible con el final que se espera que tenga realmente me encantó, esas sutilesas y la común incertidumbre de no saberlo todo como todas las historias que uno puede llegar a ver una tarde caminando por la calle. Me hizo recordar un momento de mi vida en el que yo veia a la sociedad lo más objetiva y al margen posible, la cantidad de detalles que la gente te da para entender una situacion sin que uno forme parte de ella.En fin la pelicula a mi me introdujo en una vida que no era la mia pero que era completamente familiar como si realmente lo fuera. Ademas Lucrecia puede meter a Liv Ullman haciendo de mapuche y muchos lo vamos a creer, es una mujer completamente verosimil y organica.

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